viernes, 28 de mayo de 2010

El Batllismo.

 Caetano, Gerardo La República Batllista Ediciones de la Banda Oriental Uruguay, 2011


“El reformismo primero había sufrido el freno imperial en 1911, luego el freno financiero en 1913-1914, y ahora, el freno político, la derrota del 30 de julio (de 1916). Este había sido el más completo, el de mayor trascendencia para el futuro, no solo por la amplitud de un espectro que reunió a toda la oposición social más toda la política, sino también por el flanco débil que había revelado el batllismo: su incapacidad para responder sin fisuras y con coherencia al fuerte anhelo popular de una verdadera democracia política. (…) Así, a la república reformista sucedió la república democrática y conservadora. (…) Si las clases conservadoras no recurrieron a la fuerza fue porque ganaron las elecciones a través del sistema de partidos existentes, (lo) que les permitió frenar legalmente al batllismo” (Barrán, J; Nahum, B. Batlle, los estancieros y el imperio británico. Tomo 8. La derrota del Batllismo (1916). Montevideo, EBO, 1987, pp. 125 y 126; en p. 99)


“En julio de 1930, en vísperas del centenario de la jura de la Constitución y de la iniciación del Primer Campeonato Mundial de Fútbol, celebrado en Montevideo, el periódico conservador ‘La Tribuna Popular’ se quejaba amargamente de lo que consideraba como el imperio ‘de la escuela política frente a la escuela pública’: ‘Se piden escuelas (…) y nuestros políticos entienden las cosas al revés, desviando los dineros para el jolgorio colectivo. País del analfabetismo y del puntapié. Ingentes cantidades de dinero se han invertido en la construcción del gran estadio nacional, honra de nuestro football. Ironías de nuestra política. Somos el país de la patada por dedicación. Somos el país ruletero por excelencia. Somos el país turfístico por sport. Somos el país político por hábito. Somos el país de los grandes haraganes políticos. Somos el país más burocrático del mundo. Somos el país más generoso del globo, en repartijas politiqueras. Somos el país de la intriga, la mentira, la incertidumbre, la inmoralidad, la indiferencia, la negligencia y la desidia políticas” (“La Tribuna Popular”, Montevideo, 15 de julio de 1930, p.1, “la escuela política frente a la escuela pública”. El texto editorial era firmado por un tal “Gerardo Gentil”. En p. 137)


“Un factor que fortaleció sin duda la revigorización simbólica e institucional del Parlamento fue la inauguración del Palacio Legislativo, que no casualmente se produjo nada menos que el 25 de agosto de 1925. Alentada especialmente por el batllismo, a cuyo líder histórico le había correspondido la colocación de la piedra fundamental del edificio el 18 de julio de 1906, la inauguración de esta gran obra pública se realizó en medio de agrias polémicas, centradas en los cuantiosos gastos realizados (alguna prensa nacionalista llegó a llamarlo por eso el ‘Palacio de Oro’) y en la acusación de que la misma había sido utilizada en forma deliberada por el P. Colorado para opacar el significado histórico del centenario de la ‘fecha blanca’ del 25 de agosto.” (p. 141)

“Las tres ideas claves del pensamiento conservador eran básicamente compartidas por conservadores católicos y laicos: la ‘crítica a la razón fundadora’, el ‘elogio a la obediencia al poder’ y la crítica al ‘hedonismo’ ya al ‘ocio’ como actitudes a combatir, ya sea como la ‘almohada del diablo’ o como el territorio abonado para la exagerada interpretación de la soberanía popular’, ‘la peligrosa utopía de la fraternidad’ o la ‘revolución social’. En todo caso, una de las coincidencias principales radicaba precisamente en el retorno permanente y casi obsesivo del tema moral en las cavilaciones del discurso conservador. Podía cambiar el ángulo del análisis, el tema o el factor conceptuado como el eje del desafío, pero nadie discrepaba en la índole moral última del peligro a enfrentar.” (p. 170)


“Para Martín C. Martínez, por ejemplo, una de las cúspides teóricas del pensamiento conservador uruguayo desde fines del siglo XIX y durante casi toda la primera mitad del siglo XX, el centro del problema estaba en ceder frente al ‘poder cada día creciente de la masa, generalmente ignorante y mal inspirada’, imagen que corporizaba en lo que juzgaba como ‘exageración de un principio verdadero (…) (como) el de la soberanía del pueblo’. En este caso, el pleito por la morado devenía en un cuestionamiento directo a algunas de las bases primordiales de la democracia y en un rebalance aristocratizante entre ‘la incompetencia de la masa’ y la primacía ‘necesaria’ de las ‘clases ilustradas y conservadoras’. ‘Hemos visto –decía Martín C. Martínez en 1885- que los defectos capitales del parlamentarismo derivan de la incompetencia de la masa para juzgar las cuestiones políticas. (…) Toda enmienda de esos vicios debe consistir; pues, en un aumento del poder de las clases ilustradas y conservadoras. (…) ¿Cuál es la razón por la que el gobierno de muchos es más legítimo que el gobierno de varios o el de uno? ¿Qué fundamento a priori hay para proclamar como única base legítima el derecho de las mayorías?” (pp. 170, 171)


“Esa ‘pasividad’ cuando no ‘complicidad’ de los gobiernos ‘republicanos’ ante los embates de ‘los bajos apetitos de la turba’ y su ‘marea antisocial’, en Herrera, que era historiador y que hacía política pensando siempre en clave histórica, se asociaba de inmediato en el plano nacional con la acción del batllismo reformista, al que percibía como el instrumento de ruptura contra la tradición y el pasado, en procura de una experimentación abstracta política y social que, a su juicio, devenía inexorablemente en la ‘disolución del capitalismo’ y en ‘la anarquía moral’. ‘El patrón –escribía el líder nacionalista, en un sugestivo editorial de ‘La Democracia’ en 1921- era el mejor amigo de los obreros. El cariño al trabajo los unía. Los hijos del antiguo peón crecían junto a los hijos del estanciero, diciéndole de ‘tú’; y así sería por siempre en todas las escalas de la vida. (…) Creíamos en el orden y en la feliz abundancia, sin sobresaltos en el corazón y sin fiebres en el cuerpo. Pero vinieron los reformadores y, después de reírse mucho de aquella compostura patriarcal, según ellos signo de atraso y de imbecilidad, empezaron a hacer y a deshacer. La emprendieron con el patrimonio sagrado; pusieron a la venta los grandes recuerdos; despilfarraron el bendito haber; entraron a hacha en las costumbres; rompieron, con sus extravagancias, la organización social, pusieron bandera de remate en el viejo mobiliario, por usado y por viejo; en una palabra, entraron a ‘redimirnos’. Después de veinte años de locura, ahí está a la vista el fruto de esa temeridad” ( Luis Alberto de Herrera, “La Revolución Francesa y Sud América”. París, Paul Dupont, 1910. capítul XII, pp. 287 y ss. Cita tomada de Barrán, “Los conservadores uruguayos (1870´1933)---“ en p. 175)




La interpretación de Nahum
Esa tendencia a dar intervención cada vez mayor al Estado en la vida de la sociedad se va lógicamente a
acentuar con este primer Batllismo, se va a acentuar con las dos presidencias de José Batlle y Ordóñez.
Ustedes saben bien que la primera fue prácticamente absorbida por el problema de la guerra civil, por la
revolución de 1904 y allí poco pudo hacer en cuanto a poner en práctica un caudal de ideas que seguramente
fueron madurando en él. Yo estoy convencido que esas ideas, si las tenía, las maduró en su larga estadía en
Europa de 4 años. Ustedes saben que cuando subió el gobierno de Williman entre 1907 y 1911, Batlle se fue
a Europa. Allí presenció una cantidad de acontecimientos importantes, sobre todo en Francia e Inglaterra: vio
el surgimiento de las primeras leyes sociales, de las primeras leyes laborales, la separación de la Iglesia y
el Estado, la intervención creciente del Estado en algunas actividades públicas como podría ser por ejemplo
el abastecimiento de aguas corrientes y alcantarillado, la estatización en esos países (estoy pensando en
Italia y en Francia), de los ferrocarriles, de algunas ideas de la estatización de los seguros como en Italia.
Toda esa problemática que presenció directamente porque estuvo 4 años allá, contribuyó en parte a sugerirle
ideas y en parte a madurar ideas que llevaba. El hecho es que cuando vuelve en su segunda presidencia
desarrolla esa enorme actividad que -leyendo los informes que los diplomáticos ingleses o franceses
residentes en Montevideo enviaban a Londres o a París-, uno encuentra otra visión que es muy agradable
encontrar.
El embajador inglés ( en aquella época todavía no había embajada, era Ministro) no daba abasto para mandar
a su cancillería los nuevos proyectos de ley que surgían desde el primero de marzo de 1911, a punto tal que
habla de "torrente de proyectos que se derraman sobre el Poder Legislativo", habla de "febril actividad del
señor Batlle", incluso hace (cosa que yo no he visto en historiadores Uruguayos) una especie de censo de
los proyectos enviados, informando sobre los proyectos presentados, a estudio, en comisión, en el Poder
Legislativo: según él, solo en 1911 había 300. Había una clara decisión de transformar el país; muchas veces
en su correspondencia privada Batlle dice una cosa que me gustaría repetir hoy porque me parece que viene
muy a cuento: "Con 20 años de administraciones honradas podríamos hacer maravillas con este país"; de
ahí su frase de que del Uruguay se podía hacer un país modelo. Toda comparación de los últimos 30 años
que a todos se nos ocurre inmediatamente estaría de más si pudiéramos ser, por suerte no lo somos,
imparciales y objetivos.
Volviendo a esto la amplia tarea que se desarrolla en esos cuatro años, va desarrollando un sector dentro de
un partido, que lentamente se va a reconocer a sí mismo como un sector partidario. No es de un día para
otro que se conforma la ideología y tampoco es rápidamente que ellos se dan cuenta de que son una parte
distinta del partido colorado, es decir los "batllistas", los que rodeaban a Batlle y después los que lo votaban.
Eso no se va a dar en la segunda presidencia sino en años posteriores: la primera vez que encontramos que
se llamaban a sí mismos Batllistas aparece en un artículo de El Día en 1919, varios años después de haber
dejado el gobierno.
Habiéndose dado cuenta de la importancia esencial que tenía el Estado, emplearon esa herramienta a fondo
para hacer lo que creían que debía hacer una modificación del país. Una modificación que permitiera superar
las guerras civiles, que permitiera superar el caudillismo, que permitiera superar las condiciones que
implicaban una traba para la entrada del país en el mundo moderno.
El batllismo: proyecto urbano.
Ustedes saben que una de las cosas que más se discuten en la historiografía moderna en este tema es ¿se
ocupó solo de la ciudad? ¿no se ocupó del campo? ¿las reformas que pensó para el campo fueron muy
tímidas? ¿no logró eliminar los problemas del latifundio y del minifundio? Creo que hay algo de cierto en esas
afirmaciones; fue un sector del partido colorado esencialmente urbano que se dirigió sobre todo a las clases
populares y a las clases medias, a los inmigrantes. No pudo modificar -quizás no se animó, en parte por su
propia filosofía política- las estructuras básicas del campo uruguayo (estoy pensando sobre todo en el
latifundio). Batlle tenía la idea de que había una evolución natural que iba a llevar al reparto de la propiedad,
que no iba a ser necesario que el Estado interviniera para eliminar el latifundio con medidas coercitivas.
Se animó a subir el impuesto, la contribución inmobiliaria; se animó a poner un impuesto al ausentismo: pero
no hubo una labor de fondo destinada a eliminar o atenuar el problema de la conformación de la distribución
de la propiedad de la tierra, que era uno de los grandes factores de obstaculización de un desarrollo
armónico entre el campo y la ciudad.
Desarrolla una política claramente pro industrial, de diversificación de la producción. En ese sentido le
parecía muy importante estimular la agricultura, la granja y la industria; pero siempre pensando que de esa
manera se evitaría la tendencia del hombre de campo a enrolarse a cualquier revolución o patriada. Es claro
que aquí también hay una dosis de interés político (no estamos hablando de un filosofo que se pone a
gobernar) y ese hombre político tenía muy claro que para sustentar su postura política necesitaba votos. No
hay que caer en ingenuidades de pensar que "concedió" cantidad de cosas: a veces las concedió, otras
veces las dio con un interés mezclado: solidaridad social por un lado y de interés político por el otro. Estoy
pensando en la "Ley de ocho horas" que causó un impacto muy grande en la sociedad de la época y que él
pensó que era necesaria por una serie de consideraciones que corresponden a su filosofía moral más que
nada, y por otras razones que corresponden a su interés político. No creo que debemos ocultarnos que al
aprobar la ley de 8 horas, pudo existir interés en conseguir el voto de la clase obrera: ésa fue una de las
finalidades, y otra -que me parece muy importante no solo para aquel momento sino también para nosotros
como ciudadanos del país que es hoy y para el país que queremos o desearíamos ver en el futuro- una
filosofía de solidaridad social, que entendía como imprescindible que si el hombre trabajaba 8 horas tuviera 8
horas para descansar y 8 horas para instruirse, para ser un buen ciudadano. En uno de sus editoriales de El
Día, que eran eminentemente docentes, una de las frases que a mi más me conmovió y no tengo por que
ocultarlo, es que en esas 8 horas de recreo, de instrucción, de lectura, el obrero "también tuviera tiempo para
acariciar a sus hijos". Me parece tan notable que se dijera eso en 1911 y me parece tan distante de lo que
vemos hoy en el 2003, que tengo que hacer un esfuerzo como historiador para tratar de volver al estudio de la
época con cierta dosis de objetividad, con cierto alejamiento, con la imprescindible dosis de imparcialidad
que uno debe tener en esta tarea y que a veces no la tiene porque sigue siendo un ser humano a pesar de
ser historiador.
Esas realizaciones que yo no voy a repetir aquí porque todos ustedes las conocen (las estatizaciones, las
nacionalizaciones, las creaciones de bancos, ampliación de la educación, la gratuidad de la enseñanza
secundaria, la creación de la universidad femenina que en la época pareció una audacia terrible), estaban
revelando una filosofía. Lo acaba de decir una personalidad política en los días pasados -creo que de las
pocas cosas ciertas que ha dicho en su vida-: "tenemos nostalgia del Batllismo"; y creo que tenemos
nostalgia como ciudadanos uruguayos y no como colorados ni como batllistas ni como blancos, porque creo
que el Batllismo fue más que un hombre y fue más que un sector político.
Yo lo he dicho en alguno de los libros que escribí, que creo que batllistas somos todos, en el sentido de que
todos (blancos, colorados, socialistas, anarquistas, católicos, libre pensadores) aportaron ideas que se han
convertido en parte integrante de la personalidad de Uruguay y de la que con razón creo deberíamos
sentirnos orgullosos. La idea de la solidaridad social, el humanismo, la democracia política, la idea de que el
Estado debe ser un árbitro del conflicto social pero inclinarse para el lado de los más débiles, la idea de que
la democracia debe funcionar dentro del país, y también fuera del mismo a nivel mundial, todo eso conforma
un conjunto de valores más que de ideas, que todos hemos heredados y que rascando a cualquiera, blanco,
colorado negro o lo que sea, se van a encontrar encarnadas en la convicción que tiene el uruguayo de lo que
supo ser este país y de lo que debería volver a ser.


(Fragmento de
CONFERENCIA DEL PROF. BENJAMÍN NAHUM EN EL 14º CONGRESO DE LA A.P.H.U.)

Las influencias ideológicas del Batllismo según Bonilla

23
El batllismo y sus consecuencias (1903 – 1958)
Más allá de la afirmación del título del conocido libro de Milton Vagner: José
Batlle y Ordóñez. El creador de su tiempo, en el apartado anterior
argumentamos que el cambio cultural que desembocaría en el batllismo ya se
había producido en el último cuarto del siglo XIX. No obstante, Batlle logrará
plasmar su propia impronta, a punto tal que incorporará a la agenda pública
temas que formaban parte de su exclusiva preocupación, como el colegiado, por
ejemplo. Al ser el batllismo absolutamente decisivo para moldear el estado que
hemos tenido a lo largo del siglo XX y que aún tenemos a comienzos del XXI, se
comprenderá que entendamos necesario analizar con cierto detalle sus
orígenes intelectuales y las implicaciones que desde el punto de vista de la
filosofía política estas conllevan.
Si bien Batlle no fue un intelectual sino un hombre de acción como el mismo se
definía, de todas formas deben existir fuentes de las que extrajo su proyecto de
"país modelo"58. Williman considera que las influencias fueron tres: las
corrientes espiritualistas y positivistas, el krausismo y el georgismo. Las dos
primeras corrientes filosóficas nombradas protagonizaron el debate del cambio
de siglo.59 De éstas sólo vamos a destacar lo que incorpora Batlle de los
principistas, que es la defensa de la libertad política. Dice Williman: "En lo
sustancial, lo que el ‘reformismo’ aparece cuestionando es el orden económico
liberal, en sus aspectos sociales y económicos; aceptó sin embargo de la
generación ‘principista’ anterior, las vigencias referentes a la libertad política,
que contribuyó a consolidar en el siglo XX, aunque esa consolidación se vio
perjudicada, en la medida en que el reconocimiento de los derechos de las
minorías (garantías del sufragio, representación proporcional, voto secreto, etc.)
afectaba la estabilidad y la perpetuación del ya constituido batllismo en el poder,
con el cual se consustanciaba".60
Respecto a la influencia del georgismo, es posible ver su influencia
especialmente en las ideas que profesaba respecto al sistema tributario.61 La
contribución inmobiliaria creció espectacularmente como fuente de recursos
para el estado, aumentando en el interior un 160% entre los ejercicios 1902-
1903 y 1916-1917.62 Los estancieros llegaron a temer que se llegara al extremo
de cuestionar la propiedad privada, lo que efectivamente ocurrió con los
"reformistas" más radicales, como Domingo Arena que expresó desde las
páginas de "El Día": "Al fin y al cabo la tierra en si misma no pertenece a nadie y
pertenece a todos".
Otra coincidencia
importante entre el batllismo y el georgismo es en atribuir un papel central al
Estado en la economía nacional, pero esa vertiente de la ideología "reformista"
proviene fundamentalmente del krausismo.
Karl Krause fue un filósofo alemán de segundo orden que influyó en José Batlle
Ordóñez especialmente a través de uno de sus discípulos, Enrique Ahrens. En
un libro de Ahrens, Curso de Derecho Natural, de su pertenencia, Batlle
escribió: "Este ejemplar de la obra de Ahrens me ha sido regalado por Areco. Es
un obsequio que aprecio mucho porque en esta gran obra he formado mi criterio
sobre el derecho y ella me ha servido de guía en mi vida pública".65 El
krausismo es una filosofía optimista, con una fuerte confianza en el progreso de
la humanidad, en la perfectibilidad del hombre a través de la educación ya que
lo considera intrínsecamente bueno, y mesiánica, en tanto asegura que en la
plenitud de la historia "La deliciosa morada de la tierra, rica de vida,
proporcionada en grandes y pequeñas divisiones territoriales, alternada de
mares y continentes, que marca en sí moradas interiores para asientos de otros
pueblos, y formaran un todo ligado fecundo en producciones accesible por sus
lados extremos al comercio material y social, espera de los esfuerzos comunes
y de la paz entre los hombres la época de reunir en su suelo un solo pueblo y
una sola familia humana"66. En otra obra de un krausista, Guillermo Tiberghien,
pueden verse algunos corolarios de esa concepción: darle a la ciencia
económica un rol ético antes que científico, lo que implica rechazar al mercado
como asignador de recursos y atribuirle esa función al Estado, que queda en la
posición de árbitro de las disputas sociales, cumpliendo un papel paternalista y
dirigista.
Otra influencia del batllismo, tal vez más profunda, indirecta, y por eso menos
evidente, es el carácter roussouneanio de democracia que quiere implantar.
Para Rousseau, la democracia debía ser ilimitada, ya que todo lo que fuera
decidido por mayoría, en consonancia con la "voluntad general", era legítimo. El
individuo renuncia a su libertad individual a cambio de ser parte de la
conformación de la voluntad general, lo que conlleva la presunción de que es
posible esperarlo todo del estado. Ese concepto se opone al de democracia
limitada, defendido por Locke, Burke, Toqueville o Hayek con particular brillo,
que supone que existen derechos individuales que son inalienables y no pueden
ser derogados ni siquiera por la mayoría. Hayek también califica a la
democracia ilimitada como liberalismo de tipo francés, mientras que a la
democracia limitada la llama liberalismo de tipo inglés.68 Para el batllismo la
"voluntad general" está por encima de los derechos naturales de los individuos,
por lo que entenderá que cualquier acción del Estado estará legitimada si
cuenta con respaldo popular. Este carácter roussoniano (que es posible rastrear
en diversos sectores de nuestros partidos políticos hasta nuestros días)
explicará –junto a las otras influencias reseñadas– esa vocación estatista
contraria al desarrollo de la actividad privada, incluso reñida en ocasiones con el
derecho de propiedad, típicamente batllista.69
Hay un último aspecto que vale la pena mencionar sobre el batllismo, que es lo
que –pese a lo que suelen afirmar los propios batllistas– se acerca su
protectoras para industrias que no pueden todavía sostener la competencia con extranjeros."
ideología al socialismo. Ya mencionamos que en ocasiones llegaron a
cuestionar la propiedad privada, pero las coincidencias no terminan allí. Es claro
que lo que se tenía en mente en el fondo de muchas de las medidas
efectivamente adoptadas es la idea de que los trabajadores son explotados por
los capitalistas. A modo de ejemplo, véase la siguiente frase de Batlle, que es
difícil no asociar a la teoría del valor marxista: "El empresario percibe como
ganancia lo que importa su trabajo de tal y lo que importa la parte de trabajo
de sus obreros. Y una situación así se consolido hasta el punto de que
pasando después el importe de ese trabajo a otras manos, por efecto de la
competencia, los mismo empresarios de espíritu justo se vieron imposibilitados
de modificarla."70
José Batlle y Ordóñez gobernó nuestro país en dos períodos, 1903 – 1907 y
1911 – 1915, pero bien puede decirse que el período comprendido entre 1903 y
1916 constituye el "primer impulso batllista". Este período queda delimitado por
la primera asunción de Batlle y el "alto de Viera" luego de la elección para elegir
la Asamblea Nacional Constituyente de 1916, en que se da la primer derrota
electoral del batllismo. Además de que el Estado, en tanto que agente
representativo de la sociedad en su conjunto, debía ubicarse por encima de las
disputas entre las distintas clases, el "reformismo" en el plano económico estuvo
guiado por dos ideas centrales: impedir que el oro saliera del país, ya fuera
porque las empresas fueran extranjeras o porque se importara lo que se podía
hacer dentro del país, y avanzar en el proceso de estatización de las grandes
empresas (sobre todo si eran inglesas). La fragilidad del pensamiento
económico de Batlle es llamativa. La preocupación por la cantidad de oro en la
economía era un prejuicio mercantilista derrotado por David Hume en el siglo
XVIII, que no tenía ningún fundamento en este período de plena vigencia del
patrón oro. La confusión entre renta y beneficios (producto de la mala
interpretación de las ideas de George) también es clave, ya que va a ser uno de
los pilares que justifiquen las estatizaciones. Para Batlle y sus seguidores, las
empresas (en especial las grandes) obtenían unos beneficios exagerados que
podían ser apropiados por el Estado en beneficio de la sociedad en su conjunto
(en especial los monopolios). Además el Estado podía intervenir para reducir
esos beneficios y aumentar los salarios de los trabajadores.71 Todo lo que
demuestra una terrible incomprensión del funcionamiento del sistema de
mercado, el rol de los beneficios, la innovación, etc. En síntesis, la acción
económica del "reformismo", consecuente con su visión del Estado, no sólo va a
ir minando las bases del crecimiento económico, también va a incorporar en
forma perenne a la identidad nacional prejuicios económicos de fatales
consecuencias.
Algunos de los cambios que vivirá el país en esta etapa son decisivos para su
posterior evolución, por lo que a vuelo de pájaro, trataremos de mencionar los
principales y sus implicaciones. En consecuencia con la ideología dominante "se
impulso una completa reubicación del Estado en el proceso económico y social,
impulsando un intervensionismo cuya expresión concreta fue la decidida política
de nacionalizaciones y estatizaciones"72 con relación a las empresas públicas
las siguientes fueron las principales reformas. En 1905 se comienza la
construcción de rutas paralelas a los ferrocarriles para competir con las
compañías inglesas. Ese mismo año se amplía la Usina de Luz Eléctrica, en
vista de "la futura implementación de su monopolio en manos del Estado"73 lo
que se logrará en 1912. En 1907 el Estado compra la red telegráfica de la
Compañía Platino Brasileña. Se estatiza en forma definitiva el Banco República
en 1911, pues, aunque siempre había sido 100 % público, su carta orgánica
permitía la participación de capitales privados. También en 1911 se establece el
monopolio de los seguros para el Banco de Seguros del Estado. En 1912 el
Banco Hipotecario, propiedad de accionistas privados, es comprado por el
Estado. Mediante la creación de tres institutos en la misma fecha, se siguieron
ampliando las áreas de actividad estatal: el Instituto de Geología y
Perforaciones, el Instituto de Química Industrial (antecedente directo de
ANCAP) y el Instituto de Pesca. La Administración de Ferrocarriles del Estado
fue fundada en 1915, aunque la mayoría del sistema ferroviario siguió
perteneciendo a compañías inglesas por algunas décadas más. En 1916 se
crea la Administración General del Puerto de Montevideo que "tendía a su cargo
todos los servicios de embarque, desembarque, remoción de mercaderías,
lanchajes, remolques, salvamento y construcción de obras para el
funcionamiento de los servicios. El Poder Ejecutivo quedaba habilitado para
decretar el monopolio de todos o cada uno de ellos, lo que fue llevado a cabo."74
Con la enumeración precedente intentamos dar una idea del impresionante
avance del Estado de comienzos de siglo. También existieron importantes
iniciativas en lo referente a las leyes sociales, como la ley de indemnización por
despido de 1914 y la ley de 8 horas de 1915, con las que el batllismo se
"anticipaba" a los reclamos populares.

sábado, 15 de mayo de 2010

1900 - 1929. algunos hechos. algunos datos

1896 – llega el cine al Uruguay
– Se funda el “Centro Obrero Socialista”. Organiza el 1º de Mayo.
1899 – Cuestas Presidente (99-03)
1900 – Montevideo: 300000 habitantes
- Tratado de comercio y navegación con el Reino Unido
- Teléfonos: 3968 abonados en Montevideo
- 1604 km. de vías férreas
- Publicación de “Ariel” de Rodó
- Existen 571 escuelas públicas y 344 privadas
1901 – 1er. Automóvil que circula por Montevideo
1902 – primeras cocinas a gas
1903 – José Batlle y Ordóñez presidente
- Facultad de Comercio
- Ley protectora de fabricación de helados, tejidos vinos y fósforos
- Se estrena en Buenos Aires “M’Hijo el dotor” de Florencio Sanchez
1904 – 1er. Frigorífico
- Se funda el club “Carlos Marx”
- Creación de la Caja de Jubilaciones Civiles
- Guerra Civil. Aparicio Saravia (caudillo blanco)/gobierno de Batlle. Derrota Revolucionaria en Masoller, muerte de Saravia.
1905 – se crea la F.O.R.U. – Federación Obrera Regional Uruguaya (anarquista)
- Huelgas. Triunfos obreros: ferroviarios y del puerto.
- Incremento del impuesto sobre la tierra (transacción con estancieros al no poner impuestos a exportación de cueros)
1906 – Tranvías eléctricos. 1era. línea
- Impuesto progresivo sobre la herencia.
- 1906-1910 – el valor de la tierra subió un 80%
- se presenta el proyecto de ley de 8 horas
1907 – Williman presidente
- ley de divorcio
- monopolio de la emisión para el Banco de la República
- facultad de Veterinaria y Agronomía
- Abolición de la pena de muerte
1908 – Montevideo: 50000 obreros
- Huelgas
- Represión del gobierno a las huelgas
- Paulina Luisi: primera médica uruguaya
- Es abolido el juramento de los diputados sobre textos cristianos
- Ley de creación de Intendencias
- Menos del 5% de la superficie está dedicada a la agricultura
- 0.13% de la población tiene el 40% de la tierra y el 75% de los propietarios tienen el 8% de la tierra
1909 – Se suprime la enseñanza religiosa en las escuelas públicas
- Ley de legitimación de los hijos naturales
- Se ajusta el Tratado de límites con Brasil
- Se inauguran las dársenas A y B en el puerto de Montevideo para grandes buques ultramarinos
1910 – Se vota ley electoral, que incluye el doble voto simultáneo (acumulación de votos de candidaturas diferentes en un mismo lema)
- Elecciones – No se presenta el Partido Nacional. Frugoni (socialista) es elegido diputado.
- 1era. Federación de estudiantes
- insurrección blanca (Basilio Muñoz)
- Ley favorable a la exportación de carnes congeladas, enfriadas y conservadas
- Se establece la Alta Corte de Justicia
- Firma del Protocolo Ramírez- Saenz Peña para el uso común de aguas del Río de la Plata (Uruguay-Argentina)
1911 – 1era. Huelga General
- Las luchas obreras logran las 8 horas para algunos sectores
- 3er. Congreso de la FORU, participan entre 26 y 40 sindicatos
- José Batlle y Ordóñez presidente (2da. presidencia)
- Creación del Banco de Seguros del Estado
- Tarifas reducidas en tranvías para obreros
- Ley derogando los honores a símbolos religiosos
- Existen 1871 estudiantes en enseñanza secundaria
- 25 salas cinematográficas en Montevideo
- Estatización del Banco República
- Creación del Instituto de Pesca
- Se crean las Usinas Eléctricas del Estado (monopolio del Estado)
- Se crean 3 instalaciones agronómicas: Salto, Paysandú y Cerro Largo
- Se instala el “Frigorífico Montevideo” (empresa de capitales norteamericanos), que en 1916 pasa a llamarse Swift
- Se establece la Standard Oil (EE.UU.)
- La intendencia de Montevideo pone en funcionamiento las Ferias Francas (comercialización si pago de impuestos ni de alquiler).
- Se crea la Comisión Nacional de Educación Física
1912 – Se estructura el Partido Socialista
- 1er. Servicio de autobuses
- 700 automóviles en Montevideo
- “La Frigorífica uruguaya” es adquirida por capitales anglo-argentinos
- Creación del Instituto de Geología y Perforaciones
- Se extienden los liceos a todos el país
- Nacionalización del Banco Hipotecario
- Ley de divorcio por la sola voluntad de la mujer
1913 – Sección Femenina de Enseñanza Secundaria
- asfaltado de 18 de julio
- La carne congelada desplaza al tasajo en las exportaciones
- Crisis de gabinete, enfrentamiento Batlle-Manini. Renuncian ministros
- Surge el Riverismo (colorados opuestos al batllismo)
- Elecciones parlamentarias
- Crisis del oro. El Banco República pierde gran parte de sus reservas
- La carne congelada desplaza al tasajo en las exportaciones
1914 – Ley de indemnización por despido
- se prohíben reuniones en lugares públicos favorables o contrarias a los países en guerra
- aumento del costo de vida
- Abandono del patrón oro. Decreto de inconversión y suspensión de operaciones bancarias y de bolsa por una semana
- Ley de prevención de accidentes de trabajo
- Muerte de Delmira Agustini
1915 – Se vota la ley de 8 horas
- Municipalización del Parque Hotel y del Hotel Carrasco (en construcción)
- Elecciones. No participan ni blancos ni riveristas
- Viera presidente
- Ley de elecciones para la Convención Nacional Constituyente. Se instituye el voto secreto y el sufragio universal masculino
- Creación de la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE)
- Telégrafos en manos del Estado
- Se funda el Frigorífico “Artigas” con capitales uruguayos
- Se funda la Federación Rural del Uruguay (grupo que se separa de la ARU para realizar una acción política más firme contra el batllismo)
- Se crea la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Arquitectura
- Exoneración de impuestos a nuevas industrias
- 1er. Empréstito con banca de EE.UU. (5 millones de dólares)
1916 – Fundación del Partido Colorado General Rivera (colorado opuestos al batllismo), liderados por Pedro Manini Ríos
- Elecciones para la Convención Nacional Constituyente. Fracaso electoral del batllismo
- El “Alto” de Viera. El presidente Viera pone freno a las reformas
- Creación de la Administración General del Puerto de Montevideo
1917 – 15 de octubre – La Convención Nacional Constituyente aprueba un proyecto de transacción entre colegialistas y anticolegialistas
- 25 de noviembre – Se plebiscita el proyecto y sale afirmativo
- - Se crea la Junta Nacional de Subsistencias
- Ruptura de relaciones con Alemania
- El Frigorífico “Artigas” pasa a capitales norteamericanos
- Se funda el diario “La Mañana” (riverista)
1918 – Ley que plantea restricciones al trabajo nocturno
- ley de la silla (obligación de silla en el lugar de trabajo de mujeres)
- Se aprueba ley (a propuesta de Batlle) de prohibir boxeo y eventos que lesionen animales
- Promulgación de la Constitución
1919 – ley sobre pensiones a la vejez
- comienza a aplicarse la nueva Constitución
- Capital inglés ingresa en el abastecimiento de petróleo (Shell)
- Se forma el Partido Colorado Radical (vierismo) por discrepancias con Batlle
1920 – Sanción de ley sobre responsabilidad de patrones en accidentes de trabajo
- Población: 1527678
- Elecciones para renovación parlamentaria (voto secreto y representación proporcional por primera vez)
- Descanso semanal obligatorio para los trabajadores
1921 – despidos masivos en frigoríficos
- ley limitado exportación de oro
1922 – Comienza la instalación del Frigorífico Anglo en Fray Bentos
- 1era elección presidencial directa.
- Discrepancias dentro del Partido Nacional: Herrera/”principistas”
1923 – Serrato presidente
- ley de sueldo mínimos para trabajadores rurales (de nula aplicación)
1923 – 1931 – última gran oleada inmigratoria (180 mil, procedentes sobre todo de Europa Central, España e Italia)
1924 – Se crea la Corte Electoral, la Oficina Nacional Electoral y las Juntas Electorales en las capitales departamentales
- Radicalismo Blanco (Lorenzo Carnelli) inscripto como lema permanente (desgajamiento progresista del Partido Nacional)
- Se comienza a utilizar la Credencial Cívica
1926 – Se crea la F.A.U. (Federación Anarquista Uruguaya)
- Montevideo: 4472 establecimientos industriales con 53431 trabajadores (7716 mujeres)
1927 – Campisteguy presidente
- Muere Viera
1928 – Creación del Frigorífico Nacional
- Sosa se separa del batllismo y forma el Partido Colorado por la Tradición
- Se forma la Concentración colorada (unión de agrupaciones coloradas minoritarias: vierismo, riverismo y sosismo)
1929 – Muere José Batlle y Ordoñez