lunes, 10 de mayo de 2010

Uruguay del 900

Demografía

"De acuerdo al Censo (de 1908) el total de la población activa de uruguay era 400172 (39%). La población activa dedicada a Industria y Comercio en todo el país eran 226050 de los cuales 83502 eran analfabetos.
(...) En Montevideo la población activa era de 145570 personas."
(Millot y Bertino - "Historia económica del uruguay. tomo II" F.C.E. Montevideo, 1996. p. 249)
“La tasa de natalidad que había sido cercana al 50 por mil habitantes en las primeras décadas del período estudiado, desciende al 40 por mil en la década de los ochenta y continúa descendiendo situándose en 1907 según el censo de 1908 en 32,39 por mil. La fertilidad disminuye; la edad promedio nupcial de la mujer se eleva a 25 años. El proceso se da más rápidamente en Montevideo.
Paralelamente disminuye la mortalidad, que pasó de 20 por mil habitantes para la década de los ochenta a 13 por mil en el decenio 1906-15. La causa principal fue la disminución de la mortalidad infantil debida a los avances de la medicina (fundamentalmente el control mediante vacunas y sueros de la viruela y la difteria). En este proceso Montevideo se adelantó al Interior.
El corolario fue el envejecimiento de la población, por supuesto que en una dimensión no comparable con la de épocas posteriores, pero significativa comparada con la Argentina y el resto de América Latina. Uruguay fue el país que, como se vió, inició más tempranamente dicho proceso, que coincide con el de Europa Meridional..”
(Millot y Bertino, ob. cit. p. 31)


el disciplinamiento
"El investigador de la historia de la sensibilidad advierte que hacia 1900 está en presencia de sentimientos, conductas y valores diferentes a los que habían modelado la vida de los hombres en el uruguay hasta por lo menos 1860. Una nueva sensibilidad aparece definitivamente ya instalada en las primeras décadas del siglo XX aunque perviven -tal vez hasta hoy- rasgos de la anterior 'barbarie'.
Esa sensibilidad del Novecientos que hemos llamado 'civilizada', disciplinó a la sociedad: impuso la gravedad y el 'empaque' al cuerpo, el puritanismo a la sexualidad, el trabajo al 'excesivo' ocio antiguo, ocultó la muerte alejándola y embelleciéndola, se horrorizó ante el castigo de niños, delincuentes y clases trabajadores y prefirió reprimir sus almas, a menudo inconsciente del nuevo método de dominación elegido, y, por fin, descubri´`o la intimidad transformando a 'la vida privada', sobre todo de la familia burguesa, en un castillo inexpugnable tanto ante los asaltos de la curiosidad ajena como ante las tendencias 'bárbaras' del propio yo a exteriorizar sus sentimientos y hacerlos compartir por los demás. En realidad, eligió, para decirlo en menos palabras, la época de la verguenza, la culpa y la disciplina.
(...)
Un modo de producción nuevo -como el que estaba gestándose en el uruguay de 1860 a 1890- implicaba cambios en la sensibilidad, modificaciones del sentir para que a la vez ocurrieran transformaciones sustanciales en la conducta. Y así, sensibilidad y cambio económico entrelazados, no son ni causa ni efecto el uno del otro, sino factores que tanto se abren camino juntos como se limitan y se obstruyen el paso. Lo que cuenta en estos lazos entre sensibilidad y modo de producción es, entonces y antes que nada, advertir su correlación, notar que cierto esfuerzo de ascetismo de toda la sociedad fue contemporáneo de su 'modernización' y que ambos fenómenos se alimentaron mutuamente y se necesitaron."
(Barrán - "El disciplinamiento" Ed. Banda Oriental. Montevideo, 1991. p. 11 y 22)


La división de la riqueza
"En síntesis, no parece aventurado concluir que al país se lo repartían casi en partes iguales entre los medianos y los grandes propietarios. El minifundio, que ocupó una superficie deleznable, agrupó en cambio a más del 50% de los que se denominaban 'propietariios rurales'. El desequilibrio era notorio. Pero también saltaba a la vista un rasgo insospechado: la relativa importancia de la clase media rural: cerca de 20 mil propietarios poseían el 50% de la campaña. El peso de los latifundistas, sin embargo, seguía siendo inmenso: 1400 personas controlaban la otra mitad del Uruguay. "
(Barrán y Nahum - " Historia rural ..." Tomo VI, p. 276)

“Se comprende mejor aquella sociedad del 900, si se la coteja con ésta en la que vivimos cien años más tarde, a la que conocemos, supuestamente, mucho más. Por debajo de las diferencias que son desde luego muchas, hay un fondo común en el que se recuesta el conjunto desde hace más de un siglo. No era, ni sería una sociedad excesivamente jerarquizada, de porte oligárquico. Proyectaba más bien una matriz igualitaria, ciudadana, polémica y por extensión partidista, pero raramente excluyente cuando argumentaba a favor de su legitimidad. Pero era también más joven, más extranjera que la de hoy; muy urbana, aunque bastante menos en el 900 que en el 2000.
(...) El Censo de 1908 demostraría que la población uruguaya había logrado multiplicarse por trece en el siglo XIX; el censo de 1996 permite apreciar que en el siglo XX apenas alcanzó a triplicarse... En el 900, los jóvenes eran uruguayos y sus padres y abuelos mayoritariamente extranjeros. La proporción actual de extranjeros en el país es de 3%; la mitad de ellos de América y fundamentalmente de la Argentina. En 1908 la proporción de extranjeros llegaba al 18%. (...)
El Uruguay ya era en el 900 un país ‘vacío’, pero no estancado; (...)
Midiendo ingreso, gasto, propiedad y valores, apenas puede afirmarse con sobrado fundamento que aquella era una sociedad plural –esto es, con más de dos sectores o clases-, desigual y, en términos comparativos, débilmente tensionada. Era una sociedad ‘burguesa’, en el sentido que estaba por los deseos del ascenso y el temor al descenso. Era burguesa en tanto sus caminos interiores estaban relativamente abiertos, para ser transitados desde la industria, el comercio minorista, la agricultura, el empleo público y la educación.”
(Rilla en “El 900” tomo 1, Ed. Cal y canto. Montevideo, 1999. pp. 19, 20)

la creación intelectual
“Al finalizar el siglo XIX, nuestra vida intelectual y artística sufrió una extraordinaria conmoción. Aparecen valores superiores en todos los géneros: filosofía, ensayo, novela, poesía, teatro, narración breve. Los nombre de Carlos Vaz Ferreira, José Enrique Rodó, Carlos Reyles, Julio Herrera y Reissig, Florencio Sánchez representan figuras definitivamente consagradas.
No obstante, la creación intelectual y artística de este período no se hizo bajo el signo de la esperanza. El decadentismo europeo había contagiado al alma de América; y como ocurrió con todas las repercusiones ideológicas, también ésta llegó con retraso.
(Pivel Devoto – “Historia de la república oriental del uruguay”. Ed. Medina, p. 421)

la educación
“El Novecientos no sólo retomó y amplió el impulso dado por la reforma vareliana a la Enseñanza Primaria, sino que alentó la formidable expansión de la Enseñanza Secundaria que vió crecer su alumnado de un efectivo promedio de 300 en 1887 y 1902 a 3330 en 1916”
(Barrán y Nahum, “El Uruguay del Novecientos” Ed. Banda Oriental)


“También en el ámbito de la enseñanza universitaria, el Novecientos protagonizó un avance significativo del alumnado (...) de 1903 a 1915, en 13 años, el estudiantado universitario se triplicó, pasando de 4 cada 10000 habitantes durante todo el período 1882-1902, a 9 por 10000 habitantes”.
(Barrán y Nahum, “El Uruguay del Novecientos” Ed. Banda Oriental)

Economia

“Alrededor de 1895 se inicia un período de expansión de la economía mundial que se extiende hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. Significó una mayor demanda y el alza de los precios de la mayoría de los productos exportables. A partir de 1986 también las condiciones de crédito –por lo menos para los grandes estancieros- mejoraron con la fundación del Banco de la República.
En este marco se produjo un crecimiento en la producción; los volúmenes crecieron no sólo por el aumento de los stocks sino también por aumentos de la productividad en carne y lana por cabeza de ganado, debido al avance del mestizaje. Una etapa importante de este proceso comienza con la creación del primer frigorífico (1905). Luego de un período de auge lanero, el mestizaje vacuno acicateado por la demanda y al amparo de la paz interna (1904), se acelera.
El mestizaje y la instalación de los frigoríficos constituyó el hecho fundamental en la ganadería de este período. La paz y la mayor rentabilidad derivada de los altos precios inducen al desatesoramiento y permite incrementar las inversiones.”
(Millot y Bertino, ob. cit. p. 81)


“El continuado dinamismo de la economía capitalista de Europa occidental generó estructuras dominantes en las que se concentró el grueso de las actividades industriales, y zonas dependientes especializadas en la producción de productos primarios. Dentro de ese esquema de división internacional del trabajo, el Uruguay se organizó económicamente y expandió sostenidamente su producción entre 1870 y la década del veinte. Fueron especialmente relevantes en este proceso, el desarrollo de la navegación transatlántica y de los métodos de refrigeración de la carne y el aumento de los niveles de consumo de la población europea.
Las condiciones naturales (suelo, clima), la reducida población y las bajas exigencias en materia de capital y de nivel tecnológico –ambos factores escasos en el Uruguay- determinaron que el sector ganadero extensivo pudiera producir en condiciones de competencia con el exterior.”
(“El proceso económico del Uruguay” Universidad de la República. F.C.E. 1969. pp. 27 y 28)


“El desempeño de la economía uruguaya en la primera mitad del siglo XX, cuantificado en función de la riqueza creada muestra tres momentos de importante crecimiento. (...) las fases de expansión se ubican en la primera década del siglo (hasta 1912), los años veinte (hasta 1930) y la segunda posguerra (hasta 1957). En ellas, se logró acompañar el crecimiento de los países capitalistas avanzados, impidiendo con ello la ampliación de la brecha en los niveles de riqueza y, en particulares circunstancias, hasta reducirla transitoriamente. Los desempeños exitosos señalados permitieron un mejoramiento de nivel de vida en general como resultado del incremento de la cantidad de bienes a disposición de la población. Así lo evidencia el crecimiento del PBI por habitante.
(...) En las últimas décadas del siglo XIX los cambios en la estructura económica y los arreglos institucionales, concretados en el marco de la modernización del Estado, hicieron posible la inserción de la economía uruguaya en el mercado mundial capitalista. El patrón de comercio internacional predominante entonces y durante las primeras décadas del siglo XX, ofreció la oportunidad de participar activamente como proveedor de bienes primarios, especialmente cueros, lana y carne.
Por lo tanto, al comenzar el siglo XX, Uruguay había encontrado la manera de incorporarse en forma relativamente exitosa al comercio mundial y su economía crecía inducida por la dinámica exportadora. Este modelo agroexportador concretó un proceso de crecimiento relativamente sostenido del PBI del orden del 3,3% anual entre 1909 y 1912.
La crisis de 19113 y la Primera Guerra Mundial abrieron un paréntesis de una década en esa fase de crecimiento.”
(“El uruguay del siglo XX” Instituto de Economia. Ed. Banda Oriental. Montevideo, 2001. pp. 10 y 11)

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