1947-1952 Presidencia de Berreta
Presidencia de Batlle Berres
Presidencia de Martínez Trueba
1952-1959 Consejo Nacional de Gobierno
Mayoría del Partido Colorado
Presidencia de Berreta, de Batlle
y de Martínez Trueba
1947-1952
1947
mar. 1. Tomás Berreta asume la primera magistratura. Luis Batlle Berres la vice presidencia.
abr. 15. El Pres. Berreta propone la creación del Instituto Nacional de Colonización para favorecer las pequeñas explotaciones agrarias. En sus argumentos explica los motivos que lo llevan a impulsar la obra.
ag. 2. Fallecimiento del Pres. Berreta. Asume la titularidad del P.E. el Vice Luis Batlle Beres. En su programa figura la multiplicación de las industrias nacionales y una política
agresiva para imponer la electrificación en el campo. Surgen las primeras dificultades porque la lista 15 (Luis Batlle) no cuenta con mayoría parlamentaria y debe hacer acuerdos con la 14 (batllista de César Batlle y El Día), otros grupos colorados minoritarios para llenar los Ministerios y los Entes Autónomos.
El gabinete se integra con Luis Alberto Brause y Juan P. Fabini (14), Daniel Castellanos, César Charlone y Oscar Secco Ellauri (Blancoacevedistas). Germán Barbato (14) ingresa como Intendente Municipal de Montevideo.
ag. 14. El Pres. Batlle Berres pronuncia un discurso en que delinea su acción de gobierno orientada hacia el desarrollo industrial del país.
ag. Batlle Berres se reúne con Herrera con el propósito de lograr un “entendimiento patriótico” que le permitiese gobernar contando con mayorías parlamentarias necesarias para la sanción de leyes, aprobar las nacionalizaciones proyectadas, nombramientos de los cargos de directores en Entes Autónomos.
sbre. 17. Por Ley se crea el Consejo Nacional de Subsistencias con el cometido de favorecer las compras de alimentos y otros para las clases populares al actuar como ente testigo regulador de precios de la canasta familiar. En torno a Luis Batlle Berres se nuclean un grupo de jóvenes legisladores.(Zelmar Michelini, Teófilo Collazo, Manuel Flores Mora, Alba Roballo, Luis Hierro Gambardella),
dbre. Se crea la Administración Municipal de Tranvías (AMDET) encargada del transporte capitalino que sustituye a las viejas compañías privadas. El P.E. envía a Londres una Delegación Oficial presidida por el nacionalista independiente Gustavo Gallinal para concertar el pago de una deuda de 17: de libras esterlinas debido a la exportación de carnes, lanas y cueros que el Uruguay mantuvo constante con Gran Bretaña durante la Guerra Mundial. Se negocia la posibilidad de que esta cifra (más la generada por otras exportaciones a concretarse) sirvan para el pago de la adquisición de empresas inglesas que el P.E. pretende nacionalizar siguiendo con su política.
1948
ene. 2. Se crea la Comisión Honoraria de Conservación de Granos y se efectiviza el Plan de construcción de silos.
ene. 12. Se crea el Instituto Nacional de Colonización cuyos antecedentes fueron la Sección de Fomento Rural y Colonización del Banco Hipotecario del Uruguay. Tuvo una fuerte oposición de la Asociación Rural del Uruguay y de la Federación Rural del Uruguay.
feb. 27. Reunión entre Batlle y Perón a bordo del Buque de la Armada Nacional Cap. Miranda (el 1º) y el de la Armada Argentina Tacuara (el 2º) para resolver el problema de límites marítimos.
sbre. Se ratifica el Tratado Interamericano de Asistencia recíproca.
dbre. 31. Se nacionalizan los servicios de agua potable explotados hasta ahora por una empresa inglesa. También se nacionalizan los ferrocarriles (que estaban e las mismas condiciones de explotación por ingleses) creando la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE).
En Bogotá (Colombia) se llevan a cabo la Conferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA).
1949
mar. La crisis política en el seno del acuerdo batllli-herrerista provoca la ruptura de la llamada “Coincidencia Patriótica”. Repercuten en el funcionamiento normal del Instituto de Colonización (creado el año anterior) la falta de recursos financieros para hacer frente a la compra de tierras para satisfacer la gran demanda de las mismas.
1950
nov. 26. Se llevan a cabo las elecciones nacionales con tres candidatos por cada partido tradicional que obedecen a las fracciones existentes. El P.C. presenta la lista 15, con la fórmula presidencial y vice Andrés Martínez Trueba-Alfeo Brum, la 14 con César Mayo Gutiérrez y Lorenzo Batlle, los independientes (Blancoacevedistas, baldomiristas y terristas) Eduardo Blanco Acevedo- Ciro Giambruno. P.N. grupo mayoritario Luis Alberto de Herrera-Martin Echegoyen (otro participó con la candidatura de Daniel Fernández Crespo a la Intendencia Municipal de Montevideo), nacionalistas independientes con Alejandro Gallinal y Eduardo Rodríguez Larreta, otro con Salvador Estradé. El P. Comunista con Eugenio Gómez como candidato, El P. Socialista con Emilio Frugoni.
Resultados electorales; 823.829 votantes (con 1:168.206 habilitados): P.C. 433.454 (15: 161.262, 14: 150.930, blancoacevedistas 120.919). P.N. Herrera 504.834, (Fernández Crespo tuvo más de 50.000 frente al candidato oficial herrerista Ramón Viña), Nacionalistas Independientes 63.000 (Gallinal 32000 y Rodríguez Larreta 31.000), Estradé 1.421 votos. P. Comunista 19.026, P. Socialista 17.401, Demócrata Social (Quijano) 5.000,
Unión Cívica (Juan Vicente Chiarino) 36.100 votos.
El proyecto de Reforma constitucional (Pres, y Vice sin lema y por lista) no obtuvo la mayoría requerida.
Conclusión: triunfo del P.C. y dentro de éste la lista 15 que se impuso a la 14 por 10.332 votos. El candidato individualmente más votado fue Herrera. Los partidos de izquierda perdieron votos en relación al último acto electoral, particularmente los comunistas en 2,31%.
dbre. Se funda la Liga Federal de Acción Ruralista (Nardone) que iniciará su vida política.
1951
mar. 1. Asume la primera magistratura Andrés Martínez Trueba (permanecerá un año porque al aprobarse por mayoría el plebiscito de la Reforma Constitucional el 16 de dbre., a partir del 1 de mar. De 1952 se pasa al régimen de Consejo Nacional de Gobierno sustituyendo al presidencialismo).
jul. 3. Se establecen contactos políticos extra-partidarios con miras a una nueva reforma Constitucional.
ag. 17. Se presenta el proyecto de reforma Constitucional colegialista apoyada por el batllismo y el herrerismo, después de una reunión reservada de tres delegados de cada uno de los citados. 25 diputados nacionales tendrán la responsabilidad de firmar e impulsar el proyecto en la Cámara.
nov. 12. La empresa mixta de aeronavegación PLUNA se crea como Ente Autónomo y se aprueba su Ley Orgánica.
dbre. 8. La Liga Federal de Acción Ruralista a los Partidos Políticos.
dbre. 16. Se realiza el plebiscito con los siguientes resultados: votaron sólo el 37% de los habilitados en total 429.760 (gran abstención). Fue aprobado por mayoría simple de 230.000 por SI y 200.000 por NO.En el interior la mayoría fue SI en Montevideo NO.
Consejo Nacional de Gobierno Mayoría del Partido Colorado 1952-1959
1952
ene. 25. Se promulga el texto plebiscitado en noviembre de 1951 que corresponde a la séptima reforma.
Electos como miembros del Consejo Nacional de Gobierno, Andrés Martínez Trueba (hasta mar. de 1966), Francisco Forteza, Antonio Rubio (como representantes de la lista 15 mayoritaria en el batllismo), Luis Alberto Brause y Héctor Alvarez Cina (de la 14 minoría). Eduardo Blanco Acevedo (minoría en el P.,C.) Por el P:N: Martín R. Echegoyen, Roberto Berro y Alvaro Vargas Guillaumette (herreristas),
mar. 1. Asumen sus cargos inaugurando un nuevo período de gobierno colegiado con mayoría (6) y minoría (3) representativa de los votos recibidos por cada partido.
mar. Se desatan conflictos laborales en el Ministerio de Salud Pública. El gobierno decreta Medidas Prontas de Seguridad de acuerdo al art. 168 inc.17 de la Constitución.
mar. 6. La Directiva de la Federación Rural emplaza a las instituciones afiliadas a definir su posición y optar por la misma o por la Liga Federal.
abr. 15. El P:E: decreta la prohibición de que en Montevideo se lleve a cabo la Conferencia Continental Americana Pro-Paz por considerarla ligado a los intereses políticos del P.Comunista.
may. 24. La Liga Federal de Acción Ruralista (todavía gremial) lucha para que se nacionalice la industria frigorífica explotada por empresas extranjeras (inglesas y americanas).
sbre. Importante huelga de los funcionarios de ANCAP, obreros de la industria textil y otras ramas. Reacción del gobierno declarándolas dentro de sus facultades de “ilícitas” y reimplantando las Medidas Prontas de Seguridad (que incluyen esta vez cesantías de funcionarios estatales, supresión de la actividad gremial y allanamiento de locales sindicales). La Asamblea General en oposición al Gobierno decreta el reintegro de los funcionarios sancionados.
sbre. 15. Se crea la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) con el cometido de atender los servicios de pasajeros y cargas en todo el país
dbre. 19. Obras Sanitarias del Estado (OSE) incorpora por Ley a la función de abastecimiento de agua potable a las poblaciones del país, las del servicio de saneamiento. Se convierte en Ente Autónomo con régimen de 5 directores (3 y 2).
1953
.jun. Se firma el controvertido Convenio Militar con EE.UU.
jul. Llega a Montevideo en visita oficial y como representante de su gobierno el Gral. Dweit Eisenhower.
nov. En el P. Colorado batllismo, se producen las elecciones internas con nuevo triunfo de la 15 sobre la 14. En el realineamiento político del país quedan 3 grupos colorados (los dos batllistas conocidos y los independientes que agrupan las pequeñas fuerzas de blancoacevedismo, riverismo y baldomiristas).
En el P. Nacional el panorama es más complicado: Herreristas, Movimiento Popular Nacionalista (M.P.N.) que obedece a Daniel Fernández Crespo, los Unionistas con Pantaleón Astiazarán, los Nacionalistas Independientes subdivididos en:Unionistas (Eduardo Rodríguez Larreta-Washington Beltrán) e Intransigentes (Juan A. Ramírez-Gustavo Gallinal). Estos dos últimos grupos acumularían votos por la Ley de Lemas.
1954
abr. Se realiza el Primer Cabildo Abierto de la Liga Federal de Acción Ruralista que tiene carácter nacional. Se exponen sus ideas políticas y la defensa de la nacionalidad.
oct. Por Ley se crea el servicio de prestaciones de Asignaciones Familiares para trabajadores de actividades agropecuarias.
nov. 26. Elecciones nacionales. Resultados P.C. 523.803 votos (Lista 15, 255.496, Lista 14, 180.112, César Charlones 88.195), P.N. 289.732 (Herrera 160.738, Fernández Crespo 98.006-9, Pantaleón Astiazarán 30.985, Nacionalistas Independientes can. Lussich 27.927), Unión Cívica 39.368 (Dardo Regules), P. Socialista 26.226 (Frugoni), P. Comunista 17.773 (Eugenio Gómez). Conclusión: Triunfo del P.C. y dentro de éste la Lista 15 con Luis Batlle, disminución de los votos herreristas y buena votación de Fernández Crespo que empieza a fijar su liderazgo en Montevideo. Los partidos de izquierda mantuvieron un aumento del P. Socialista y una disminución de los comunistas. La Unión Cívica mantuvo su electorado. Conformación del Consejo Nacional de Gobierno para 1955-59: 6 consejeros colorados (Luis Batlle Berres, Alberto Zubiría, Carlos Fischer, Arturo Lezama, Justivo Zavala Muñiz y Zoilo Chele). 3 consejeros nacionalistas 2 herreristas y 1 del Movimiento Popular Nacionalista, Luis Alberto de Herrera, Ramón Viña y Fernández Crespo. Los dirigentes de la Liga Federal a través de su líder Benito Nardone aconsejara a sus adherentes que votasen si eran colorados a Luis Batlle y si eran blancos a Herrera. No hubo inclinación por ningún candidato.
1955
ene. 11.Se aprueba una Ley por la que se concede franquicias a los legisladores para importar autos libre de impuestos aduaneros (llamado Ley de “autos baratos” que dará lugar a denuncias y abusos).
mar. 1. Asumen los miembros del Consejo Nacional de Gobierno en el orden
ya anunciado. Pres. Luis Batlle Berres.
abr. Discrepancias entre batllistas y ruralistas provocan un distanciameinto entre ambos.
abr. 30. El P.E. ratifica los términos de la Carta de la OEA aprobada en la reunión de Bogotá (Colombia).
jul. Disputas entre la dirección del P. Comunista y las bases de afiliados llevan a la expulsión del mismo a su diputado Eugenio Gómez.
sbre. En el Congreso del P. Comunista Rodney Arismendi como secretario produce un informe sobre la situación interna que llevó a la destitución de Eugenio Gómez.
- se aplican tipos de cambio diferenciales para las importaciones
1956
mar. 1. Alberto Zubiría Pres. del Consejo Nacional de Gobierno.
may. 9. El Ministro de Salud Pública Dr. Julio César Estrella de la 15, es interpelado por el diputado Carlos Matos de la 14. Renuncia del Ministro Esto produce un desencuentro conceptual ente los dos grupos batllistas lo que lleva a la renuncia de los ministros de la lista 14
jul. 7. Se establece un acuerdo entre Herrera y Nardone para proponer la reforma de la Constitución.
ag. 15. Se produce una reorganización de fuerzas nacionalistas no herreristas de modo que se forme la Unión Blanca Democrática (UBD) con el apoyo de Movimiento Popular Nacionalista, Nacionalismo Independiente y Reconstrucción Blanca cuya propuesta es la defensa de la clase media a la que pretenden representar.
ag. El diputado socialista Mario Cassinoni renuncia a su banca para aceptar su nominación al Rectorado de la Universidad.
De cara a las elecciones de nov.1958 aparecen las propuestas reformistas y acuerdos electorales entre herreristas, ruralistas y demichelistas (de Demichelli, ex Ministro de Terra).
Las bases son: P.E. unipersonal, elección del candidato sin necesidad de lema, fundación del Banco Central como rector de la política monetaria del país, dirigir la política económica del Estado y vigilar su cumplimiento.
1957
ene. Crece el movimiento pro-reformista con el decisivo apoyo de las fuerzas anticolegialistas (herreristas, colorados no batllistas y ruralistas).
feb. Se produce el llamado históricamente “Abrazo Patriótico entre Herrera y Nardone”.
mar. 1. Arturo Lezama Pres. del Consejo Nacional de Gobierno. Crisis de la industria nacional manufacturera por razones externas y la contracción interna. Entre las primeras está en el proteccionismo de los países desarrollados (Ley 480 de EE.UU., bloques del Mercado Común Europeo). Entre los internos balanza de pagos deficitaria, aumento de la inflación, del costo de vida y del estancamiento del sector pecuario.
abr. Carta abierta de Nardone a Luis Batlle. 15
1958
mar. 1. Carlos Fischer Pres. del Consejo Nacional de Gobierno.
abr. 25. El P.E. decreta la intervención temporal de las empresas frigoríficas Swift y Armour que pasarán bajo control del Consejo Nacional de Subsistencia y Contralor de Precios con el apoyo técnico de FRIGONAL.
abr. 28. Se agrava la situación agrícola (granos y cereales) por la pérdida de cosechas en el litoral oeste. Las agrupaciones agropecuarias exigen del P.E. medidas crediticias para beneficiar a los damnificados.
may. El Vice-Pres. de los EE.UU. Richard Nixon visita Montevideo lo que provoca manifestaciones obreras y estudiantiles en contra de la política de su gobierno.
ag. 16. En el Congreso la Liga federal de Acción Ruralista se aprueba por mayoría el uso del lema Partido Nacional (sin condiciones) ofrecida por Herrera. Esto determina que el grupo colorado Unión Democrática Reformista (de Demicheli) se aparte de la coalición anticolegialista.
sbre. Escisión dentro del batllismo con la formación de un grupo de diputados anticolegialistas encabezados por Jorge Batlle, Zelmar Michelini y Alba Roballo.
oct. 23. Siguiendo con la política de aumento de las exportaciones industriales se exonera de algunos impuestos a la industria manufacturera. Arrecian las huelgas obreras en distintos gremio fundamentales como los bancarios estatales, textiles, metalúrgicos, frigoríficos, industria papelera. El gobierno reprime a través de la militarización de la fuerza pública. Se crea la Comisión Intersindical de Solidaridad (Obrera).
oct. 16. Consecuencia de la situación el Parlamento aprueba una serie de leyes de “protección obrera” como seguro de paro general, asignación familiar para los desocupados, salarios por maternidad obligatorio, mejoras salariales en caso de despido, vacaciones anuales pagadas, seguro por enfermedad, mejoras en el servicio de estiba en el puerto.
oct. 29. El Parlamento aprueba la Ley Orgánica de la Universidad pedida insistentemente por docentes, estudiantes y obreros con manifestaciones públicas en el centro de Montevideo.
nov. 30. Elecciones nacionales. Resultados: 1:410.1055 habilitados. Se plebiscitaron dos proyectos de Reforma de la Constitución que alcanzaron sólo el 35% de la mayoría absoluta exigida por lo que no fueron aprobados. P.N.. 499.425 Votos (Herrero-nardonistas 241.939, UBD con Salvador Ferrer Serra 230.649, intransigentes con Angel María Cusano 26.522). P.C. 379.062 (lista 15 Manuel Rodríguez Correa 215.881, Lista 14 César Batlle Pacheco 154.110, Washington Fernández 8.514). Unión Cívica (Dardo Regules) 37625. P. Socialista (Emilio Frugoni) 35.625 P. Comunista (Francisco R. Pintos) 27.080, Unión Demócrata Reformista (que votó fuera del lema P.C.) 19.979, Movimiento Renovador (Humberto May) 6.325. Consecuencias: abrumador triunfo del P.N. sector Herrera-Nardone que con excepción de Artigas ganó en todos los Concejos Departamentales En Montevideo la UBD de Fernández Crespo triunfó sobre el herro-ruralismo y obtuvo la mayoría de miembros del Concejo Departamental El Consejo Nacional de Gobierno quedó formado con: Echegoyen, Nardone, Haedo, Harrison, Alonso y Zabalza por la mayoría, Manuel Rodríguez Correa (15) y César Batlle Pacheco (14) por la minoría.
1959
feb. Crisis política entre Herrera y Nardone concluye con ruptura del acuerdo electoral.
jueves, 21 de octubre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
Neobatllismo
“... las intensas luchas interimperialistas que desembocan en la guerra vuelven a crear condiciones aprovechables para un desarrollo industrial acelerado en aquellos países que reúnen al menos dos condiciones: producir materias primas necesarias para el desarrollo del conflicto y poseer en ese momento un grado de desarrollo industrial local que les permita invertir en ese sector los excedentes del comercio exterior. (...)
Esta evolución se vió favorecida por el hecho de que los sectores agroexportadores si bien habían visto aumentado sus ingresos por la subida de los precios internacionales, desde un punto de vista productivo estaban estancados desde 1929, y además no habían logrado imponer ideológica y políticamente su proyecto. Por otra parte las exigencias político-estratégicas de la guerra habían aislado a los sectores políticos inicialmente ligados a la dictadura de Terra, los que se habían definido a favor del Eje.
Además, desde fines de la década del 30, se había ido saturando la capacidad de compra del mercado interno. Ello presionó objetivamente hacia una paulatina redistribución del ingreso entre los asalariados, política que fue impulsada desde el gobierno cada vez con más claridad, contando para ello con el aval implícito de las distintas fracciones de la burguesía local. Como el Estado había mantenido casi intactos sus importantes instrumentos de intervención económica y política (gestados durante varias décadas) ello permitió una intervención más rápida y más profunda que en otros países latinoamericanos.
(...)
“La década 1947-1958 marca para el Uruguay un período de indudable prosperidad económica, en el cual los sectores industriales locales representan el núcleo motor del conjunto del sistema, haciendo rendir al máximo las ventajas relativas adquiridas en la década anterior. El Estado acentúa su tradicional función reguladora y estimulante del conjunto del sistema económico, y es una pieza clave para la afirmación de un modelo de acumulación claramente centrado en la redistribución del producto social entre las capas medias y proletarias de implantación urbana. Es un período de aumento en los salarios reales tanto en el sector manufacturero, como en el comercio y los servicios públicos y privados. A su vez se desarrolla y perfecciona el conjunto de la legislación laboral y de previsión social, la que alcanza niveles realmente excepcionales en el panorama latinoamericano. (...)
El primer elemento a señalar es que desde comienzos de siglo el bloque en el poder, si bien presenta un cierto empate entre las fracciones burguesas principales, en él la burguesía industrial predomina políticamente durante largos períodos, y como ya se dijo, el Estado adquiere una importante autonomía relativa, la que juega tendencialmente a favor de la alianza entre la burguesía industrial, la pequeña burguesía agrícola y urbana de tipo productivo, y los sectores asalariados ligados al Estado.”
(De Sierra, Gerónimo en “América latina: historia de medio siglo” t. 1 pp. 440, 441, 442)
Esta evolución se vió favorecida por el hecho de que los sectores agroexportadores si bien habían visto aumentado sus ingresos por la subida de los precios internacionales, desde un punto de vista productivo estaban estancados desde 1929, y además no habían logrado imponer ideológica y políticamente su proyecto. Por otra parte las exigencias político-estratégicas de la guerra habían aislado a los sectores políticos inicialmente ligados a la dictadura de Terra, los que se habían definido a favor del Eje.
Además, desde fines de la década del 30, se había ido saturando la capacidad de compra del mercado interno. Ello presionó objetivamente hacia una paulatina redistribución del ingreso entre los asalariados, política que fue impulsada desde el gobierno cada vez con más claridad, contando para ello con el aval implícito de las distintas fracciones de la burguesía local. Como el Estado había mantenido casi intactos sus importantes instrumentos de intervención económica y política (gestados durante varias décadas) ello permitió una intervención más rápida y más profunda que en otros países latinoamericanos.
(...)
“La década 1947-1958 marca para el Uruguay un período de indudable prosperidad económica, en el cual los sectores industriales locales representan el núcleo motor del conjunto del sistema, haciendo rendir al máximo las ventajas relativas adquiridas en la década anterior. El Estado acentúa su tradicional función reguladora y estimulante del conjunto del sistema económico, y es una pieza clave para la afirmación de un modelo de acumulación claramente centrado en la redistribución del producto social entre las capas medias y proletarias de implantación urbana. Es un período de aumento en los salarios reales tanto en el sector manufacturero, como en el comercio y los servicios públicos y privados. A su vez se desarrolla y perfecciona el conjunto de la legislación laboral y de previsión social, la que alcanza niveles realmente excepcionales en el panorama latinoamericano. (...)
El primer elemento a señalar es que desde comienzos de siglo el bloque en el poder, si bien presenta un cierto empate entre las fracciones burguesas principales, en él la burguesía industrial predomina políticamente durante largos períodos, y como ya se dijo, el Estado adquiere una importante autonomía relativa, la que juega tendencialmente a favor de la alianza entre la burguesía industrial, la pequeña burguesía agrícola y urbana de tipo productivo, y los sectores asalariados ligados al Estado.”
(De Sierra, Gerónimo en “América latina: historia de medio siglo” t. 1 pp. 440, 441, 442)
domingo, 17 de octubre de 2010
La economía en el período neobatllista
“... la guerra y los primeros años subsiguientes mostraron un cierto aflojamiento de los lazos de dependencia. No porque hubiera modificado la situación de subordinación frente a Estados Unidos, sino porque la valorización de los productos de la región por la demanda bélica, así como la disminución en el mercado mundial de artículos industriales provenientes de las naciones en guerra, permitieron a los latinoamericanos la obtención de saldos comerciales favorables y la acumulación de oro y divisas.
Esta ‘bonanza económica’ posibilitó llevar adelante una política de industrialización, orientada a la sustitución de bienes de consumo importados. La ampliación del empleo y cierto incremento de los salarios contribuyeron a ensanchar el mercado interno, consumidor de los artículos de fabricación nacional. De allí que se establecieran políticas niveladoras, donde los enfrentamientos sociales se mitigaban a través de la acción estatal, que arbitraba los ingresos derivados de la fase de prosperidad.
(...)
Sin embargo, este crecimiento industrial dependía en última instancia del auge del sector exportador (materias primas y productos alimenticios), principal proveedor de las divisas que la industria necesitaba para comprar máquinas, combustible y otras materias primas. Pero el agro no se había modificado en su estructura: subsistía el latifundio, no se incorporaba tecnología, no crecía la productividad.
Cuando se terminaron los buenos precios externos para el agro, con el fin de las guerras internacionales de este período, resurgió con fuerza la incapacidad de la estructura económica latinoamericana y especialmente de la uruguaya, para crecer armónicamente.
En nuestro país, la crisis, siempre larvada, salió a plena luz.
(Nahum, Cocchi, Frega, Trochón – Crisis política y recuperación económica. Ed. Banda Oriental. Uruguay, 1987. pp. 123-124)
“La expansión del sector industrial vinculado al mercado interno permitió –a través de la estrategia de sustitución de importaciones impulsada luego de la crisis económica mundial de 1929- la fabricación de productos que anteriormente eran adquiridos en el exterior. (...) durante el período tersita la producción industrial presentó un crecimiento significativo, que se vió reafirmado por las nuevas restricciones que el estallido de la Segunda Guerra Mundial impuso a la adquisición de productos de aquel sector en el exterior.
Pero si bien en este aspecto la guerra significó un nuevo impulso en el proceso ya iniciado, también implicó –como contrapartida- el surgimiento de mayores dificultades en la adquisición de elementos esenciales para la expansión de las industrias de carácter dinámico. Las dificultades de abastecimiento de combustibles, maquinarias y determinadas materias primas (hierro, acero, etc.) de las que el país carecía, trabaron hasta el fin del conflicto, las posibilidades de crecimiento acelerado en dicho sector de la producción. Las industrias del tipo tradicional, que utilizaban materias primas del país, no se vieron tan afectadas y tuvieron un efecto multiplicador sobre la demanda de productos nacionales. Prueba de este efecto benéfico lo constituyó la expansión del área agrícola, ...
La finalización de la guerra reestableció el normal abastecimiento de aquellos elementos básicos. Fue entonces, en los años de la segunda posguerra, entre 1945 y 1955, cuando se operó el período de crecimiento acelerado de la producción industrial uruguaya. Esta se incrementó a razón de 8,5% anual ...
Debe tenerse en cuenta que la posible competencia de los países industrializados se hallaba momentáneamente paralizada por el reacondicionamiento que debían realizar en sus economías, adaptándolas a las nuevas condiciones de pacificación imperantes en el mundo.
Otro factor que contribuyó a la afirmación del proceso expansivo de la producción industrial uruguaya, fue la acumulación de divisas realizada durante el conflicto.”
(Nahum, Cocchi, Frega, Trochón – Crisis política y recuperación económica. Ed. Banda Oriental. Uruguay, 1987. pp. 129. 130)
“... la guerra y los primeros años subsiguientes mostraron un cierto aflojamiento de los lazos de dependencia. No porque hubiera modificado la situación de subordinación frente a Estados Unidos, sino porque la valorización de los productos de la región por la demanda bélica, así como la disminución en el mercado mundial de artículos industriales provenientes de las naciones en guerra, permitieron a los latinoamericanos la obtención de saldos comerciales favorables y la acumulación de oro y divisas.
Esta ‘bonanza económica’ posibilitó llevar adelante una política de industrialización, orientada a la sustitución de bienes de consumo importados. La ampliación del empleo y cierto incremento de los salarios contribuyeron a ensanchar el mercado interno, consumidor de los artículos de fabricación nacional. De allí que se establecieran políticas niveladoras, donde los enfrentamientos sociales se mitigaban a través de la acción estatal, que arbitraba los ingresos derivados de la fase de prosperidad.
(...)
Sin embargo, este crecimiento industrial dependía en última instancia del auge del sector exportador (materias primas y productos alimenticios), principal proveedor de las divisas que la industria necesitaba para comprar máquinas, combustible y otras materias primas. Pero el agro no se había modificado en su estructura: subsistía el latifundio, no se incorporaba tecnología, no crecía la productividad.
Cuando se terminaron los buenos precios externos para el agro, con el fin de las guerras internacionales de este período, resurgió con fuerza la incapacidad de la estructura económica latinoamericana y especialmente de la uruguaya, para crecer armónicamente.
En nuestro país, la crisis, siempre larvada, salió a plena luz.
(Nahum, Cocchi, Frega, Trochón – Crisis política y recuperación económica. Ed. Banda Oriental. Uruguay, 1987. pp. 123-124)
“La expansión del sector industrial vinculado al mercado interno permitió –a través de la estrategia de sustitución de importaciones impulsada luego de la crisis económica mundial de 1929- la fabricación de productos que anteriormente eran adquiridos en el exterior. (...) durante el período tersita la producción industrial presentó un crecimiento significativo, que se vió reafirmado por las nuevas restricciones que el estallido de la Segunda Guerra Mundial impuso a la adquisición de productos de aquel sector en el exterior.
Pero si bien en este aspecto la guerra significó un nuevo impulso en el proceso ya iniciado, también implicó –como contrapartida- el surgimiento de mayores dificultades en la adquisición de elementos esenciales para la expansión de las industrias de carácter dinámico. Las dificultades de abastecimiento de combustibles, maquinarias y determinadas materias primas (hierro, acero, etc.) de las que el país carecía, trabaron hasta el fin del conflicto, las posibilidades de crecimiento acelerado en dicho sector de la producción. Las industrias del tipo tradicional, que utilizaban materias primas del país, no se vieron tan afectadas y tuvieron un efecto multiplicador sobre la demanda de productos nacionales. Prueba de este efecto benéfico lo constituyó la expansión del área agrícola, ...
La finalización de la guerra reestableció el normal abastecimiento de aquellos elementos básicos. Fue entonces, en los años de la segunda posguerra, entre 1945 y 1955, cuando se operó el período de crecimiento acelerado de la producción industrial uruguaya. Esta se incrementó a razón de 8,5% anual ...
Debe tenerse en cuenta que la posible competencia de los países industrializados se hallaba momentáneamente paralizada por el reacondicionamiento que debían realizar en sus economías, adaptándolas a las nuevas condiciones de pacificación imperantes en el mundo.
Otro factor que contribuyó a la afirmación del proceso expansivo de la producción industrial uruguaya, fue la acumulación de divisas realizada durante el conflicto.”
(Nahum, Cocchi, Frega, Trochón – Crisis política y recuperación económica. Ed. Banda Oriental. Uruguay, 1987. pp. 129. 130)
sábado, 16 de octubre de 2010
Neobatllismo
El 2 de agosto de 1947 falleció Tomás Berreta, asumiendo el cargo presidencial el vicepresidente, Luis Batlle Berres, lo que introdujo cambios notorios en la conducción del gobierno y en su orientación económica y social. Heredero de un apellido de raigambre en la vida política nacional y dotado de singulares dotes carismáticas que le ganaron importantes apoyos en los sectores medios y populares urbanos, estaba dispuesto a enfrentarse a los hijos de José Batlle y Ordóñez para disputarle la primacía interna del batllismo y por consiguiente, la hegemonía sobre el Partido Colorado. Se afirma que aquellos habían combatido con éxito su candidatura a la Intendencia de Montevideo, cargo clave por su relieve político, y habían conseguido relegarlo a un puesto de segunda importancia (la vicepresidencia de la República). Pero de pronto lo vieron ocupando la primera magistratura de la Nación.Dispuesto, desde los comienzos de su carrera política, a promover una tendencia renovadora y popular dentro del lema, estuvo en condiciones de imprimir una línea firme y coherente al Partido Colorado, poniéndolo a la cabeza de un basto proyecto para todo el país. Por su experiencia como periodista “El Día”, conoció la importancia de un diario para informar y formar a la opinión pública por lo que fundó el vespertino “Acción” en 1948. Pero, además, tuvo una clara visión del valor político de otros medios de comunicación masiva (la radio, en la época) utilizándolos en consecuencia. Se rodeó de nuevas figuras de promisorio futuro político, que fueron caracterizados como los “jóvenes turcos” por el radicalismo de sus posturas y la impetuosidad de su prédica, como Manuel Flores Mora, Luis Hierro Gambardella, Zelmar Mechelini, Teófilo Collazo y otros, que aparecieron ante los ojos de la opinión pública como prueba elocuente de los propósitos de renovación. (Nahum)
“Movimiento de Integración policlasista, expresó una alianza tácita entre la burguesía industrial, la pequeña burguesía y la clase obrera, sin que existiera una integración orgánica de esta en el movimiento. Es indudable que mientras la burguesía industrial y en buena medida la pequeña burguesía, participaron e influyeron en el seno mismo del movimiento, la clase obrera gravitó desde afuera con el peso de sus organizaciones gremiales y con la importancia numérica que su voto tenía en las soluciones electorales. La ideología del movimiento se conformó con elementos heterogéneos, como resultado de las ideas e intereses distintos y aún contrapuestos de las fuerzas sociales que procuró expresar. A partir del concepto de la necesaria implantación de una sociedad industrial, en cuyo desarrollo el estatismo, el dirigismo, la conciliación de clases adquieren una importancia fundamental, su ideología se proyectó en un amplio concepto de las relaciones entre pueblo y gobierno, instrumentadas con la vigencia de la democracia y la libertad”.
(G.D’Elia, “El Uruguay neo-batllista, 1946-1958, Montevideo EBO, Temas del Siglo XX Nº 8, 1982, T. 38.)
“Al lado de la industria que crea la clase media, al lado de la industria viene el salario bien remunerado del obrero, al lado de la industria viene elcapital, al lado de la industria viene toda la organización administrativa bien paga, al lado de la industria se realiza y se hace una riqueza que se reparte entre los trabajadores porque la industria lo que necesita son brazos y entonces a los brazos es a donde llega el reparto justo la ganancia que provoca es industria, y en ese sentido tenemos que hablar con claridad al pueblo: no están haciendo como lo pretenden algunos que falsean la verdad, capitalismo para los capitalistas, no, están haciendo riqueza para que llegue al pueblo, para que se reparta entre los hombres de trabajo...” (Luis Batlle, 10/10/1948).
“Movimiento de Integración policlasista, expresó una alianza tácita entre la burguesía industrial, la pequeña burguesía y la clase obrera, sin que existiera una integración orgánica de esta en el movimiento. Es indudable que mientras la burguesía industrial y en buena medida la pequeña burguesía, participaron e influyeron en el seno mismo del movimiento, la clase obrera gravitó desde afuera con el peso de sus organizaciones gremiales y con la importancia numérica que su voto tenía en las soluciones electorales. La ideología del movimiento se conformó con elementos heterogéneos, como resultado de las ideas e intereses distintos y aún contrapuestos de las fuerzas sociales que procuró expresar. A partir del concepto de la necesaria implantación de una sociedad industrial, en cuyo desarrollo el estatismo, el dirigismo, la conciliación de clases adquieren una importancia fundamental, su ideología se proyectó en un amplio concepto de las relaciones entre pueblo y gobierno, instrumentadas con la vigencia de la democracia y la libertad”.
(G.D’Elia, “El Uruguay neo-batllista, 1946-1958, Montevideo EBO, Temas del Siglo XX Nº 8, 1982, T. 38.)
“Al lado de la industria que crea la clase media, al lado de la industria viene el salario bien remunerado del obrero, al lado de la industria viene elcapital, al lado de la industria viene toda la organización administrativa bien paga, al lado de la industria se realiza y se hace una riqueza que se reparte entre los trabajadores porque la industria lo que necesita son brazos y entonces a los brazos es a donde llega el reparto justo la ganancia que provoca es industria, y en ese sentido tenemos que hablar con claridad al pueblo: no están haciendo como lo pretenden algunos que falsean la verdad, capitalismo para los capitalistas, no, están haciendo riqueza para que llegue al pueblo, para que se reparta entre los hombres de trabajo...” (Luis Batlle, 10/10/1948).
lunes, 26 de julio de 2010
El período de Terra. La política económica
"Con respecto al sector agropecuario las medidas impulsadas intensificaron el tono regulador puesto de manifiesto al final de los años veinte. La creación del Ministerio de Ganadería y Agricultura en 1935 fue la expresión institucional de la prioridad que el régimen terrista asignó al sector agropecuario. En su órbita funcionaron diversos organismos de estímulo a la producción.
Ante los efectos de la crisis sobre el agro, y teniendo en cuenta el apoyo prestado por los ganaderos al golpe de estado, se rebajó la contribución inmobiliaria rural, se suspendió la amortización de los prestamos contraídos por los ganaderos con el Banco Hipotecario y, lo que fue muy favorable para los exportadores, se devaluó la moneda (1935 y 1938) y se les fijó un tipo de cambió más favorable.
Fue notorio el aumento gradual de la intervención estatal en la comercialización de la producción. En 1935 se firmó un Convenio comercial con el Reino Unido (Convenio Cosio-Runciman) que aseguró una cuota en el mercado británico a las carnes uruguayas. Además se firmaron acuerdos comerciales de canje con Alemania e Italia. A partir de 1939 se centralizó en el Ministerio de Ganadería, del que pasó a depender la Comisión de Carnes, todo lo relativo a su exportación.
(...)
En relación al sector industrial se continuó con la tradicional apuesta proteccionista del batllismo, elevando aranceles y estableciendo prohibiciones para la importación de productos competitivos con la producción nacional y se volvió al expediente de los privilegios industriales para promover el desarrollo de nuevas iniciativas y la modernización de las existentes, aprobándose en 1930 una nueva ley al respecto. El establecimiento en 1931 del Control de Cambios, abrió un nuevo eje para la promoción de la industria en tanto el Estado contó, a partir de entonces, con un instrumento que le permitió asignar divisas, imprescindibles para las importaciones que la industria requería.
La creación de ANCAP en 1931 y la inauguración de la usina termoeléctrica “José Batlle y Ordónez”, tuvieron fuertes conexiones con la política industrial. En 1937, culminaron las obras de la refinería de La Teja y en el mismo año se inició la construcción de la represa de Rincón del Bonete.
El terrismo no rompió en éste, como en muchos otros campos de la política económica,
con la línea de promoción industrial desplegada por el CNA, aún cuando el advenimiento de la dictadura estuvo fuertemente asentado en el apoyo del sector ganadero a través de sus expresiones gremiales y políticas.
Al Control de Cambios se le agregó el Contralor de Importaciones, fortaleciendo de esa forma la capacidad de regulación estatal respecto al monto y al tipo de productos que se importaban. Cuando en 1941 se estableció el Contralor de Exportaciones e Importaciones se completó el conjunto de organismos y reglamentaciones a través de los cuales el Estado desplegó en los años siguientes una cada vez más afinada regulación del comercio exterior y, por medio de ella, una creciente transferencia de recursos orientada al estímulo de la diversificación productiva y de la distribución del ingreso.
En el comercio exterior, la creación del Contralor de Exportaciones e Importaciones (Ley Nº 10.000 de 10 de enero de 1941) marcó el punto culminante de una acumulación institucional iniciada a comienzos de los años treinta, que marca, a su vez, una llamativa continuidad en las políticas del CNA [Consejo Nacional de Administración], el terrismo y el neobatllismo con referencia al sector. Las atribuciones del Contralor comprendían: el control de la operaciones de compra y venta con el exterior, fiscalizando el valor de las mismas, así como su origen o destino; la concesión de permisos de importación de acuerdo a cierto orden de prioridades(materias primas para alimentos indispensables, para la salud y los servicios públicos, maquinarias, repuestos, etc.); la asignación individual del cambio a los importadores contemplando sus necesidades, el personal ocupado, etc.; y la fijación del tipo de cambio para los importadores (según los mismos criterios) y para los exportadores.
La política monetaria y cambiaria estaba estrechamente vinculada con la regulación del comercio exterior. La convertibilidad oro del peso uruguayo suspendida en 1914 nunca fue restablecida. Cuando, en 1935, se puso en marcha el primero de los “revalúos” se “respaldó” una nueva emisión monetaria destinada a cubrir deuda pública, apoyar al sector exportador y desarrollar políticas de empleo.
En 1938 se puso en marcha el “segundo revalúo”, al mismo tiempo que se autorizó una
nueva emisión monetaria destinada a cubrir el déficit presupuestal, o pagar servicios de deuda y a realizar obras públicas. En este mismo año fue aprobada una ley por la que se reglamentaba la actividad de los bancos privados. Durante la Segunda Guerra Mundial, se reforzó el papel de autoridad monetaria del Poder Ejecutivo y los problemas generados por los flujos monetarios hacia el exterior en la inmediata posguerra impulsaron nuevas definiciones en cuanto al manejo de los asuntos monetarios.
Por último, en lo que tiene que ver con el mercado de trabajo, en los años treinta no
hubo regulación salarial propiamente dicha, con la única excepción de la industria frigorífica que tuvo salario mínimo estipulado por ley sancionada en 1930. Hasta 1943, los salarios de la actividad privada se fijaban en el libre juego del mercado. A partir de ese año, con la promulgación de la ley que estableció los Consejos de Salarios y Asignaciones Familiares, se montó un complejo andamiaje institucional al servicio de la regulación salarial. La ley asignó a estos consejos la fijación de un salario mínimo que asegurase la satisfacción de las necesidades físicas e intelectuales, a través de la negociación de las partes con la mediación
del Estado. Los sueldos mínimos de los empleados públicos y trabajadores rurales que
quedaban fuera del mecanismo de negociación tripartita del salario, se fijaban por ley. En los años cuarenta la regulación del costo de la fuerza de trabajo se completó con el antes mencionado control de precios de artículos de primera necesidad y de los alquileres.
Mientras que el Contralor fue el instrumento mediante el cual se canalizó la transferencia de recursos desde el sector agro-exportador hacia el sector industrial y el propio Estado, los Consejos habilitaron la transferencia de ingreso desde el sector empresarial urbano hacia los asalariados. Por otra parte el Estado, a través de sus políticas sociales (educación, salud, vivienda, seguridad social, alimentación) y de su dominio industrial y comercial, se volvió él mismo un vehículo de las transferencias de ingreso hacia los trabajadores rurales y urbanos.
Al considerar los efectos de las regulaciones salariales sobre el nivel de vida de la población, no puede dejar de considerarse la evolución de las políticas sociales a lo largo del período.
Frente a la desocupación de los primeros años treinta, el terrismo promovió la realización de obras públicas y, en términos más generales, se expandió el empleo público. Además, el régimen promovió diversas medidas paliativas de la grave situación social (precios tarifados y subsidios, rebajas de arrendamientos, comedores populares, expendios municipales).
Todas estas medidas fueron la contracara del autoritarismo y la represión impuesta a la acción sindical, dando vía libre a la persecución desplegada por las patronales, que dejó sin defensas a los sectores asalariados frente a la notable caída del salario real durante la dictadura."
*Instituto de Economía: “El Uruguay del siglo XX. La Economía”,
EBO – Instituto de Economía, 2003,
págs. 53 - 59
Ante los efectos de la crisis sobre el agro, y teniendo en cuenta el apoyo prestado por los ganaderos al golpe de estado, se rebajó la contribución inmobiliaria rural, se suspendió la amortización de los prestamos contraídos por los ganaderos con el Banco Hipotecario y, lo que fue muy favorable para los exportadores, se devaluó la moneda (1935 y 1938) y se les fijó un tipo de cambió más favorable.
Fue notorio el aumento gradual de la intervención estatal en la comercialización de la producción. En 1935 se firmó un Convenio comercial con el Reino Unido (Convenio Cosio-Runciman) que aseguró una cuota en el mercado británico a las carnes uruguayas. Además se firmaron acuerdos comerciales de canje con Alemania e Italia. A partir de 1939 se centralizó en el Ministerio de Ganadería, del que pasó a depender la Comisión de Carnes, todo lo relativo a su exportación.
(...)
En relación al sector industrial se continuó con la tradicional apuesta proteccionista del batllismo, elevando aranceles y estableciendo prohibiciones para la importación de productos competitivos con la producción nacional y se volvió al expediente de los privilegios industriales para promover el desarrollo de nuevas iniciativas y la modernización de las existentes, aprobándose en 1930 una nueva ley al respecto. El establecimiento en 1931 del Control de Cambios, abrió un nuevo eje para la promoción de la industria en tanto el Estado contó, a partir de entonces, con un instrumento que le permitió asignar divisas, imprescindibles para las importaciones que la industria requería.
La creación de ANCAP en 1931 y la inauguración de la usina termoeléctrica “José Batlle y Ordónez”, tuvieron fuertes conexiones con la política industrial. En 1937, culminaron las obras de la refinería de La Teja y en el mismo año se inició la construcción de la represa de Rincón del Bonete.
El terrismo no rompió en éste, como en muchos otros campos de la política económica,
con la línea de promoción industrial desplegada por el CNA, aún cuando el advenimiento de la dictadura estuvo fuertemente asentado en el apoyo del sector ganadero a través de sus expresiones gremiales y políticas.
Al Control de Cambios se le agregó el Contralor de Importaciones, fortaleciendo de esa forma la capacidad de regulación estatal respecto al monto y al tipo de productos que se importaban. Cuando en 1941 se estableció el Contralor de Exportaciones e Importaciones se completó el conjunto de organismos y reglamentaciones a través de los cuales el Estado desplegó en los años siguientes una cada vez más afinada regulación del comercio exterior y, por medio de ella, una creciente transferencia de recursos orientada al estímulo de la diversificación productiva y de la distribución del ingreso.
En el comercio exterior, la creación del Contralor de Exportaciones e Importaciones (Ley Nº 10.000 de 10 de enero de 1941) marcó el punto culminante de una acumulación institucional iniciada a comienzos de los años treinta, que marca, a su vez, una llamativa continuidad en las políticas del CNA [Consejo Nacional de Administración], el terrismo y el neobatllismo con referencia al sector. Las atribuciones del Contralor comprendían: el control de la operaciones de compra y venta con el exterior, fiscalizando el valor de las mismas, así como su origen o destino; la concesión de permisos de importación de acuerdo a cierto orden de prioridades(materias primas para alimentos indispensables, para la salud y los servicios públicos, maquinarias, repuestos, etc.); la asignación individual del cambio a los importadores contemplando sus necesidades, el personal ocupado, etc.; y la fijación del tipo de cambio para los importadores (según los mismos criterios) y para los exportadores.
La política monetaria y cambiaria estaba estrechamente vinculada con la regulación del comercio exterior. La convertibilidad oro del peso uruguayo suspendida en 1914 nunca fue restablecida. Cuando, en 1935, se puso en marcha el primero de los “revalúos” se “respaldó” una nueva emisión monetaria destinada a cubrir deuda pública, apoyar al sector exportador y desarrollar políticas de empleo.
En 1938 se puso en marcha el “segundo revalúo”, al mismo tiempo que se autorizó una
nueva emisión monetaria destinada a cubrir el déficit presupuestal, o pagar servicios de deuda y a realizar obras públicas. En este mismo año fue aprobada una ley por la que se reglamentaba la actividad de los bancos privados. Durante la Segunda Guerra Mundial, se reforzó el papel de autoridad monetaria del Poder Ejecutivo y los problemas generados por los flujos monetarios hacia el exterior en la inmediata posguerra impulsaron nuevas definiciones en cuanto al manejo de los asuntos monetarios.
Por último, en lo que tiene que ver con el mercado de trabajo, en los años treinta no
hubo regulación salarial propiamente dicha, con la única excepción de la industria frigorífica que tuvo salario mínimo estipulado por ley sancionada en 1930. Hasta 1943, los salarios de la actividad privada se fijaban en el libre juego del mercado. A partir de ese año, con la promulgación de la ley que estableció los Consejos de Salarios y Asignaciones Familiares, se montó un complejo andamiaje institucional al servicio de la regulación salarial. La ley asignó a estos consejos la fijación de un salario mínimo que asegurase la satisfacción de las necesidades físicas e intelectuales, a través de la negociación de las partes con la mediación
del Estado. Los sueldos mínimos de los empleados públicos y trabajadores rurales que
quedaban fuera del mecanismo de negociación tripartita del salario, se fijaban por ley. En los años cuarenta la regulación del costo de la fuerza de trabajo se completó con el antes mencionado control de precios de artículos de primera necesidad y de los alquileres.
Mientras que el Contralor fue el instrumento mediante el cual se canalizó la transferencia de recursos desde el sector agro-exportador hacia el sector industrial y el propio Estado, los Consejos habilitaron la transferencia de ingreso desde el sector empresarial urbano hacia los asalariados. Por otra parte el Estado, a través de sus políticas sociales (educación, salud, vivienda, seguridad social, alimentación) y de su dominio industrial y comercial, se volvió él mismo un vehículo de las transferencias de ingreso hacia los trabajadores rurales y urbanos.
Al considerar los efectos de las regulaciones salariales sobre el nivel de vida de la población, no puede dejar de considerarse la evolución de las políticas sociales a lo largo del período.
Frente a la desocupación de los primeros años treinta, el terrismo promovió la realización de obras públicas y, en términos más generales, se expandió el empleo público. Además, el régimen promovió diversas medidas paliativas de la grave situación social (precios tarifados y subsidios, rebajas de arrendamientos, comedores populares, expendios municipales).
Todas estas medidas fueron la contracara del autoritarismo y la represión impuesta a la acción sindical, dando vía libre a la persecución desplegada por las patronales, que dejó sin defensas a los sectores asalariados frente a la notable caída del salario real durante la dictadura."
*Instituto de Economía: “El Uruguay del siglo XX. La Economía”,
EBO – Instituto de Economía, 2003,
págs. 53 - 59
jueves, 22 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
Hacia el golpe de Estado de Terra
“En setiembre de 1929, los diversos organismos patronales que representaban a las ‘ fuerzas vivas’ del país, como la Federación Rural, la Unión Industrial del Uruguay y diversas entidades que agrupaban el comercio mayorista y minorista, fundaron el Comité de Vigilancia Económica –la picaresca popular lo llamó ‘Comité del Vintén’- con el objetivo de enfrentar ‘la política socializante del Poder Ejecutivo’. Para dar un alto definitivo a las ‘exageraciones demagógicas en materia económica y social’ planteó, entre otras medidas, la necesidad de una reforma constitucional que suprimiese al Consejo Nacional de Administración, la detención del estatismo, la disminución del gasto público, de la burocracia y la frecuencia de los actos electorales.
El Comité Nacional de Vigilancia Económica actuó como grupo de presión y movimiento extra-partidario, constituyendo un ineludible centro de poder que aglutinó a los sectores patronales, logró hacer efectivos lock-outs de empresas, comercios y fábricas y buscó dentro del espectro político a quienes mejor representaran sus intereses.
También a partir de 1929, se formaron las ‘Vanguardias de la Patria’, grupos de civiles que recibieron instrucción militar y participaron en algunos desfiles y festividades patrias, pero tuvieron corta vida.
Por su parte, la depresión económica encontró al movimiento sindical profundamente dividido. En 1929 coexistieron tres centrales obreras: la vieja Federación Obrera Regional Uruguaya (F.O.R.U.), de tendencia anarquista, que había perdido gran parte de su influencia; la Unión Sindical del Uruguay, de mayoría anarco-sindicalista, fundada en 1923, y la Confederación General del Trabajo, constituída en 12929, proclive a la línea política del Partido Comunista. En conjunto agruparon sólo 7000 cotizantes, cifra similar a la que tuvo FORU en su momento de apogeo, quince años atrás.” (Nahum, Cocchi, Frega y Trochón – Crisis política y recuperación económica. 1930-1958. Ed. Banda Oriental. P. 15)
“Cuando la crisis de 1929 hizo sentir sus efectos en Uruguay, el país ya venía acusando algunas dificultades. Pero con la depresión internacional cayeron más agudamente los precios de las materias primas y se cerraron los tradicionales mercados de destino de nuestra producción pecuaria, al tiempo que se interrumpió el crédito externo. Estas contundentes restricciones externas determinaron el fin de una importante fase de crecimiento y el inicio de una pronunciada recesión. En el marco de la crisis económica, la situación social y política se polarizó rápidamente volviendo a enfrentarse los dos modelos en pugna desde tiempo atrás: el estatista-reformista, identificado con el batllismo y sus aliados, y el conservador-liberal, identificado básicamente con el herrerismo blanco y el riverismo colorado. El escenario político y programático del Uruguay del Centenario reproducía la pugna de modelos del Uruguay del Novecientos. Mientras que un segundo impulso reformista que despuntaba desde fines de los veinte cobró fuerza, la articulación opositora de las fuerzas conservadoras culminó dramáticamente en 1933 con la primera ruptura democrática del siglo y la inauguración de la experiencia autoritaria del terrismo.
La crisis de los treinta trajo algunas novedades duraderas respecto al lugar del Estado en el proceso económico. En la pugna política resuelta en 1933 habían triunfado los sectores antibatllistas. Sin embargo, el Estado no se replegó ni su proyecto industrial fue suspendido. En medio de una profunda crisis económica y frente a un panorama externo adverso, el terrismo consolidó y profundizó una importante variación en la modalidad de intervención estatal ya anticipada en las medidas económicas tomadas antes del golpe de Terra por el Consejo Nacional de Administración entre 1931 y 1932. El intervensionismo estatal se centró en la ampliación de la función reguladora más que en la de la función productiva. Pero este cambio en la modalidad del intervencionismo estatal no significó una reversión del estatismo incrementado en las décadas anteriores. Por el contrario, el Estado comenzó a asumir un rol de regulación más decidida del comercio exterior y las finanzas, al tiempo que desplegó, en un contexto de cerramiento de hecho de la economía, políticas de promoción industrial, entre otros factores, explican la creciente participación de la producción manufacturera y del mercado interno en la estructura económica uruguaya, sentando las bases del proceso de industrialización sustitutiva y de creciente regulación económica que se desplegaría en los cuarenta. Si el desarrollo de la función productiva del Estado fue primordial en el primer batllismo, mientras que la función reguladora predomina durante el terrismo, en los años cuarenta y cincuenta ambas funciones se potenciarán expandiendo crecientemente la capacidad estatal de intervención económica y social.” (Filgueira, Garcé, Ramos y Yaffé, “Los dos ciclos del Estado uruguayo en el siglo XX” en “El Uruguay del siglo XX. La política” Ed. Banda Oriental. Uruguay 2003. pp. 178 y 179)
El Comité Nacional de Vigilancia Económica actuó como grupo de presión y movimiento extra-partidario, constituyendo un ineludible centro de poder que aglutinó a los sectores patronales, logró hacer efectivos lock-outs de empresas, comercios y fábricas y buscó dentro del espectro político a quienes mejor representaran sus intereses.
También a partir de 1929, se formaron las ‘Vanguardias de la Patria’, grupos de civiles que recibieron instrucción militar y participaron en algunos desfiles y festividades patrias, pero tuvieron corta vida.
Por su parte, la depresión económica encontró al movimiento sindical profundamente dividido. En 1929 coexistieron tres centrales obreras: la vieja Federación Obrera Regional Uruguaya (F.O.R.U.), de tendencia anarquista, que había perdido gran parte de su influencia; la Unión Sindical del Uruguay, de mayoría anarco-sindicalista, fundada en 1923, y la Confederación General del Trabajo, constituída en 12929, proclive a la línea política del Partido Comunista. En conjunto agruparon sólo 7000 cotizantes, cifra similar a la que tuvo FORU en su momento de apogeo, quince años atrás.” (Nahum, Cocchi, Frega y Trochón – Crisis política y recuperación económica. 1930-1958. Ed. Banda Oriental. P. 15)
“Cuando la crisis de 1929 hizo sentir sus efectos en Uruguay, el país ya venía acusando algunas dificultades. Pero con la depresión internacional cayeron más agudamente los precios de las materias primas y se cerraron los tradicionales mercados de destino de nuestra producción pecuaria, al tiempo que se interrumpió el crédito externo. Estas contundentes restricciones externas determinaron el fin de una importante fase de crecimiento y el inicio de una pronunciada recesión. En el marco de la crisis económica, la situación social y política se polarizó rápidamente volviendo a enfrentarse los dos modelos en pugna desde tiempo atrás: el estatista-reformista, identificado con el batllismo y sus aliados, y el conservador-liberal, identificado básicamente con el herrerismo blanco y el riverismo colorado. El escenario político y programático del Uruguay del Centenario reproducía la pugna de modelos del Uruguay del Novecientos. Mientras que un segundo impulso reformista que despuntaba desde fines de los veinte cobró fuerza, la articulación opositora de las fuerzas conservadoras culminó dramáticamente en 1933 con la primera ruptura democrática del siglo y la inauguración de la experiencia autoritaria del terrismo.
La crisis de los treinta trajo algunas novedades duraderas respecto al lugar del Estado en el proceso económico. En la pugna política resuelta en 1933 habían triunfado los sectores antibatllistas. Sin embargo, el Estado no se replegó ni su proyecto industrial fue suspendido. En medio de una profunda crisis económica y frente a un panorama externo adverso, el terrismo consolidó y profundizó una importante variación en la modalidad de intervención estatal ya anticipada en las medidas económicas tomadas antes del golpe de Terra por el Consejo Nacional de Administración entre 1931 y 1932. El intervensionismo estatal se centró en la ampliación de la función reguladora más que en la de la función productiva. Pero este cambio en la modalidad del intervencionismo estatal no significó una reversión del estatismo incrementado en las décadas anteriores. Por el contrario, el Estado comenzó a asumir un rol de regulación más decidida del comercio exterior y las finanzas, al tiempo que desplegó, en un contexto de cerramiento de hecho de la economía, políticas de promoción industrial, entre otros factores, explican la creciente participación de la producción manufacturera y del mercado interno en la estructura económica uruguaya, sentando las bases del proceso de industrialización sustitutiva y de creciente regulación económica que se desplegaría en los cuarenta. Si el desarrollo de la función productiva del Estado fue primordial en el primer batllismo, mientras que la función reguladora predomina durante el terrismo, en los años cuarenta y cincuenta ambas funciones se potenciarán expandiendo crecientemente la capacidad estatal de intervención económica y social.” (Filgueira, Garcé, Ramos y Yaffé, “Los dos ciclos del Estado uruguayo en el siglo XX” en “El Uruguay del siglo XX. La política” Ed. Banda Oriental. Uruguay 2003. pp. 178 y 179)
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