viernes, 21 de septiembre de 2012

3. El breve gobierno de Tomás Berreta.


La llegada a la primera magistratura de Tomás Berreta representó la vuelta del batllismo al poder a través de una singular figura de esta corriente política, representante del “Uruguay chacarero”, esto es, del cinturón de pequeños y medianos productores rurales dedicados a la agricultura y a la granja (especialmente en el Departamento de Canelones), que trabajaban para el mercado capitalino.

El hecho de haber fallecido apenas seis meses después de asumido el cargo, determina que se lo considere una figura de transición y que algunas de sus propuestas, como su enfoque del desarrollo del país a partir del agro o las iniciativas para limitar la acción sindical (ilicitud de la huelga en los servicios públicos, reglamentación sindical y creación de tribunales de conciliación y arbitraje), quedaran como meras intenciones.

Algo muy diferente ocurrió con la negociación realizada frente a Gran Bretaña para lograr el pago de la deuda de 17 millones de libras esterlinas que ese país tenía con el Uruguay. El envio de una misión presidida por el Dr. Gustavo Gallinal negoció el desbloqueo del 10% del total adeudado, un buen acuerdo para la colocación de carnes y la adquisición de las empresas inglesas por el Estado. Estas gestiones determinaron que importantes actividades de la vida económica nacional pasaran a la órbita de las empresas públicas, como se concretó con posterioridad al deceso de Berreta. En: Nahum, o.c.



5. Palabras de Luis Batlle:

“En esta etapa histórica hay un capitalismo privado, socialmente necesario, socialmente útil, que implica progreso nacional y humano y que debemos impulsar. Así lo hizo desde el principio el batllismo y fue muy justa tal actitud, procurando fundamentalmente dos cosas: a) que tengamos una industria efectivamente nacional, es decir rescatando para nuestro país, nuestra propia riqueza, muchas veces en manos del empresismo imperialista o creándola nueva; b) favoreciendo y protegiendo al proceso industrializador, la Revolución Industrial del País en condición de que en tal proceso no se olvide un solo instante el elemento humano que es su principal protagonista, dando buenos salarios, toda clase de compensaciones y ventajas y participación razonable en los beneficios a los trabajadores”. (“Acción”, 3/11/1951).



“...la economía dirigida del gobierno tiene como función principal, en primer término, la custodia y tutela de los grandes intereses económicos de la República y después, la tutela en custodia de los intereses de los pequeños, que no tienen otro ayudante, ni otra tutela, ni otra vigilancia a su lado, ni más honrada que la del gobierno, siempre dispuesto a colaborar con ellos”. (25/4/1948).



“Movimiento de Integración policlasista, expresó una alianza tácita entre la burguesía industrial, la pequeña burguesía y la clase obrera, sin que existiera una integración orgánica de esta en el movimiento. Es indudable que mientras la burguesía industrial y en buena medida la pequeña burguesía, participaron e influyeron en el seno mismo del movimiento, la clase obrera gravitó desde afuera con el peso de sus organizaciones gremiales y con la importancia numérica que su voto tenía en las soluciones electorales. La ideología del movimiento se conformó con elementos heterogéneos, como resultado de las ideas e intereses distintos y aún contrapuestos de las fuerzas sociales que procuró expresar. A partir del concepto de la necesaria implantación de una sociedad industrial, en cuyo desarrollo el estatismo, el dirigismo, la conciliación de clases adquieren una importancia fundamental, su ideología se proyectó en un amplio concepto de las relaciones entre pueblo y gobierno, instrumentadas con la vigencia de la democracia y la libertad”.

(G.D’Elia, “El Uruguay neo-batllista, 1946-1958, Montevideo EBO, Temas del Siglo XX Nº 8, 1982, T. 38.)



Fragmentos tomados de Luis Batlle, Pensamiento y acción (discursos y artículos ), edit. Alfa, 1965, y de Germán D’Elia, El Uruguay neobatllista, 1946-1958, Temas del siglo XX Nº 8, EBO, 1982.

“Nosotros, los que fuimos formados en los últimos aleteos de la filosofía liberal del siglo pasado y dimos los primeros pasos hacia la socialización de ciertas actividades del organismo social, comprendemos que tenemos que continuar ese ritmo para encauzarlos por las vías normales. Apresurarse a ser justo es asegurar la tranquilidad, es brindarle al ciudadano los elementos principales y básicos para que tenga la felicidad de vivir y hasta él lleguen los beneficios del progreso y de la riqueza. Apresurarse a ser justo es luchar por el orden y es asegurar el orden “ (14/8/1947).



“Al lado de la industria que crea la clase media, al lado de la industria viene el salario bien remunerado del obrero, al lado de la industria viene elcapital, al lado de la industria viene toda la organización administrativa bien paga, al lado de la industria se realiza y se hace una riqueza que se reparte entre los trabajadores porque la industria lo que necesita son brazos y entonces a los brazos es a donde llega el reparto justo la ganancia que provoca es industria, y en ese sentido tenemos que hablar con claridad al pueblo: no están haciendo como lo pretenden algunos que falsean la verdad, capitalismo para los capitalistas, no, están haciendo riqueza para que llegue al pueblo, para que se reparta entre los hombres de trabajo...” (10/10/1948).



Hemos alcanzado algunas conquistas que repercuten a favor de nuestro pueblo, agrandándolo ante los ojos del mundo exterior; pero puedo asegurarles a los señores asambleístas que sentimos que tenemos mucho camino que andar todavía y, lo que puede ser de mayor agrado para Uds. es que las nuevas etapas a alcanzar no nos asustan y, en cambio, nos puede avergonzar el que todavía haya tanto dolor alrededor nuestro. No comprendemos las conquistas sociales si ellas se alcanzan debilitando las libertades ciudadanas. Conquistas sociales sin libertad, son formas peligrosas de opresión . Lo que necesita esta Asamblea para actuar es libertad; lo que necesitan los obreros para discutir y proteger sus derechos y estar seguros de alcanzar nuevas conquistas de progreso, es respirar libertad; y lo que necesita el ser humano en sus ansias de mejoramiento y en su lucha por la justicia, es libertad. ...Libertad ciudadana, leyes sociales, preocupación por el cuidado de la salud y de la enseñanza, son las armas que la República utiliza para luchar por la felicidad y el progreso de nuestro pueblo.

En: Batlle Berres. Pensamiento y Acción.



Subsidios

...La política de los subsidios ha provocado discusiones en distintos sectores de la opinión y sin duda, están igualmente equivocados los que la niegan y los que reclaman su uso sin tasa ni cuidado. Frente a las grandes conmociones económicas que viven casi todos los países la política de subsidios es vital y asegura el orden económico, la estabilidad y hasta la paz política de los pueblos. La intervención del Estado, en una acción eficaz de policía de la economía, sea provocando la producción o manteniendo valores o reduciendo costos ocasionalmente elevados, es obra de estabilidad y por tanto, es obra tranquilizadora.

No creemos que estas soluciones sean científicas y que encaren y resuelvan satisfactoriamente todos los problemas económicos existentes; pero son soluciones impuestas por los problemas diarios y, por este camino se busca impedir las graves perturbaciones provocadas por la escasez o carestía o derrumbe económico y así, como se intenta poner orden. Esta y no otra, es la filosofía económica y política de régimen de los subsidios.

Los subsidios pueden estar destinados a abaratar y este es el caso del precio de la leche; o puede buscarse con ellos provocar la producción, y esta es la razón del precio del trigo, del decreto forrajero y el abaratamiento de los abonos, o se toman medidas para evitar graves crisis económicas manteniendo precios y esto es lo que ha hecho el gobierno subsidiando el precio del ganado frente a la depreciación impuesta por Inglaterra al desvalorizar su moneda.

Habría sido muy grave que el gobierno se hubiese cruzado de brazos y hubiese dejado intervenir la ley de la oferta y la demanda sin concurrir con su poder a poner orden. Muy seguramente, el país estaría viviendo hoy horas de verdadera conmoción económica. La política llevada por el gobierno ha tenido una clara lógica económica, y sus resultados beneficiosos son evidentes.

(extraído de Walter Rela, Cronología histórica documentada)

lunes, 20 de agosto de 2012

dictadura de Terra

6.2. El avance de la regulación a partir de los treinta
Con respecto al sector agropecuario las medidas impulsadas intensificaron el tono regulador
puesto de manifiesto al final de los años veinte. La creación del Ministerio de Ganadería y
Agricultura en 1935 fue la expresión institucional de la prioridad que el régimen terrista
asignó al sector agropecuario. En su órbita funcionaron diversos organismos de estímulo a
la producción.
Ante los efectos de la crisis sobre el agro, y teniendo en cuenta el apoyo prestado por los
ganaderos al golpe de estado, se rebajó la contribución inmobiliaria rural, se suspendió la
amortización de los prestamos contraídos por los ganaderos con el Banco Hipotecario y, lo
que fue muy favorable para los exportadores, se devaluó la moneda (1935 y 1938) y se les
fijó un tipo de cambió más favorable.
Fue notorio el aumento gradual de la intervención estatal en la comercialización de la
producción. En 1935 se firmó un Convenio comercial con el Reino Unido (Convenio Cosio-
Runciman) que aseguró una cuota en el mercado británico a las carnes uruguayas. Además
se firmaron acuerdos comerciales de canje con Alemania e Italia. A partir de 1939 se
centralizó en el Ministerio de Ganadería, del que pasó a depender la Comisión de Carnes,
todo lo relativo a su exportación.
(...)
En relación al sector industrial se continuó con la tradicional apuesta proteccionista del
batllismo, elevando aranceles y estableciendo prohibiciones para la importación de productos
competitivos con la producción nacional y se volvió al expediente de los privilegios industriales
para promover el desarrollo de nuevas iniciativas y la modernización de las existentes,
aprobándose en 1930 una nueva ley al respecto. El establecimiento en 1931 del Control de
Cambios, abrió un nuevo eje para la promoción de la industria en tanto el Estado contó, a
partir de entonces, con un instrumento que le permitió asignar divisas, imprescindibles
para las importaciones que la industria requería.
La creación de ANCAP en 1931 y la inauguración de la usina termoeléctrica “José Batlle y
Ordónez”, tuvieron fuertes conexiones con la política industrial. En 1937, culminaron las
obras de la refinería de La Teja y en el mismo año se inició la construcción de la represa de
Rincón del Bonete.
El terrismo no rompió en éste, como en muchos otros campos de la política económica,
con la línea de promoción industrial desplegada por el CNA, aún cuando el advenimiento de
la dictadura estuvo fuertemente asentado en el apoyo del sector ganadero a través de sus
expresiones gremiales y políticas.
Al Control de Cambios se le agregó el Contralor de Importaciones, fortaleciendo de esa
forma la capacidad de regulación estatal respecto al monto y al tipo de productos que se
importaban. Cuando en 1941 se estableció el Contralor de Exportaciones e Importaciones,
se completó el conjunto de organismos y reglamentaciones a través de los cuales el Estado
desplegó en los años siguientes una cada vez más afinada regulación del comercio exterior
y, por medio de ella, una creciente transferencia de recursos orientada al estímulo de la
diversificación productiva y de la distribución del ingreso.
En el comercio exterior, la creación del Contralor de Exportaciones e Importaciones (Ley
Nº 10.000 de 10 de enero de 1941) marcó el punto culminante de una acumulación institucional
iniciada a comienzos de los años treinta, que marca, a su vez, una llamativa continuidad en
las políticas del CNA [Consejo Nacional de Administración], el terrismo y el neobatllismo con
referencia al sector. Las atribuciones del Contralor comprendían: el control de la operaciones
de compra y venta con el exterior, fiscalizando el valor de las mismas, así como su origen o
destino; la concesión de permisos de importación de acuerdo a cierto orden de prioridades
(materias primas para alimentos indispensables, para la salud y los servicios públicos,
maquinarias, repuestos, etc.); la asignación individual del cambio a los importadores
contemplando sus necesidades, el personal ocupado, etc.; y la fijación del tipo de cambio
para los importadores (según los mismos criterios) y para los exportadores.
La política monetaria y cambiaria estaba estrechamente vinculada con la regulación del
comercio exterior. La convertibilidad oro del peso uruguayo suspendida en 1914 nunca fue
restablecida. Cuando, en 1935, se puso en marcha el primero de los “revalúos” se “respaldó”
una nueva emisión monetaria destinada a cubrir deuda pública, apoyar al sector exportador
y desarrollar políticas de empleo.
En 1938 se puso en marcha el “segundo revalúo”, al mismo tiempo que se autorizó una
nueva emisión monetaria destinada a cubrir el déficit presupuestal, o pagar servicios de
deuda y a realizar obras públicas. En este mismo año fue aprobada una ley por la que se
reglamentaba la actividad de los bancos privados. Durante la Segunda Guerra Mundial, se
reforzó el papel de autoridad monetaria del Poder Ejecutivo y los problemas generados por
los flujos monetarios hacia el exterior en la inmediata posguerra impulsaron nuevas
definiciones en cuanto al manejo de los asuntos monetarios.
Por último, en lo que tiene que ver con el mercado de trabajo, en los años treinta no
hubo regulación salarial propiamente dicha, con la única excepción de la industria frigorífica
que tuvo salario mínimo estipulado por ley sancionada en 1930. Hasta 1943, los salarios de
la actividad privada se fijaban en el libre juego del mercado. A partir de ese año, con la
promulgación de la ley que estableció los Consejos de Salarios y Asignaciones Familiares, se
montó un complejo andamiaje institucional al servicio de la regulación salarial. La ley
asignó a estos consejos la fijación de un salario mínimo que asegurase la satisfacción de las
necesidades físicas e intelectuales, a través de la negociación de las partes con la mediación
del Estado. Los sueldos mínimos de los empleados públicos y trabajadores rurales que
quedaban fuera del mecanismo de negociación tripartita del salario, se fijaban por ley. En
los años cuarenta la regulación del costo de la fuerza de trabajo se completó con el antes
mencionado control de precios de artículos de primera necesidad y de los alquileres.
Mientras que el Contralor fue el instrumento mediante el cual se canalizó la transferencia
de recursos desde el sector agro-exportador hacia el sector industrial y el propio Estado, los
Consejos habilitaron la transferencia de ingreso desde el sector empresarial urbano hacia
los asalariados. Por otra parte el Estado, a través de sus políticas sociales (educación, salud,
vivienda, seguridad social, alimentación) y de su dominio industrial y comercial, se volvió él
mismo un vehículo de las transferencias de ingreso hacia los trabajadores rurales y urbanos.
Al considerar los efectos de las regulaciones salariales sobre el nivel de vida de la población,
no puede dejar de considerarse la evolución de las políticas sociales a lo largo del período.
Frente a la desocupación de los primeros años treinta, el terrismo promovió la realización
de obras públicas y, en términos más generales, se expandió el empleo público. Además, el
régimen promovió diversas medidas paliativas de la grave situación social (precios tarifados
y subsidios, rebajas de arrendamientos, comedores populares, expendios municipales).
Todas estas medidas fueron la contracara del autoritarismo y la represión impuesta a la
acción sindical, dando vía libre a la persecución desplegada por las patronales, que dejó sin
defensas a los sectores asalariados frente a la notable caída del salario real durante la
dictadura.
*Instituto de Economía:
“El Uruguay del siglo XX. La Economía”,
EBO – Instituto de Economía, 2003,
págs. 53 - 59


Dictadura de Terra

                                               Régimen terrista. La perspectiva de Finch

“… a comienzos de la década del treinta, el batllismo logró extender la acción del Estado a actividades directamente productivas –como la creación de ANCAP- mediante acuerdo con un sector del Partido Nacional (el Nacionalismo Independiente) a cambio de la participación de ese sector en el reparto de los cargos públicos a crearse.
            Este ‘pacto del chinchulín’ –tal como lo denominó Herrera- realizado en 1931, fue explotado por Gabriel Terra como una muestra de la corrupción del gobierno colegialista durante la campaña que precedió al golpe de estado que tuvo lugar dieciocho meses mas tarde. Terra también sacó provecho de esta circunstancia al asegurarse la neutralidad y la eventual cooperación del sector herrerista del Partido Nacional excluído del pacto. De todos modos, la división de la elite política era, fundamentalmente, un reflejo del impacto de la depresión mundial en el sector de los propieatrios rurales y de su impotencia política dentro del esquema batllista. Desde el punto de vista de los ganaderos que producían para la exportación, la caída de los precios mundiales a comienzos de los años treinta puso fin a una etapa que se inició con una baja de los precios al terminar la guerra, se estabilizó en un 30% por debajo del pico de los años bélicos a mediados de la década del veinte y cayó luego, en forma radical, con la crisis. En términos de volúmenes físicos, las cifras resultaron apenas más alentadoras ya que el promedio de las exportaciones en el período 1926-1930 apenas superó en un 20% los niveles de posguerra. Este estancamiento estaba en agudo contraste con el rápido crecimiento de los valores de exportación en la década anterior al primer conflicto mundial que había coincidido con la fase radical del batllismo. La creciente hostilidad de los propietarios rurales hacia los políticos, el estatismo, la burocracia y los impuestos se manifestó en los años veinte a través de la Federación Rural. En 1929 esta institución desempeñó un papel primordial en la creación del Comité de Vigilancia Económica, un agrupamiento de los sectores conservadores en defensa de sus intereses. La acción de los rurales sólo fue efectiva, sin embargo, en aquellos puntos en los que coincidieron con el sistema político, tal como sucedió en la común oposición a las actividades del trust de la carne que rebajaba los precios del ganado. La creación en 1928 del Frigorífico Nacional significó para los productores ganaderos una defensa contra la dominación del capital extranjero en el comercio de exportación de carnes. Los partidos y el sistema político obtuvieron, sin embargo, a través de esta medida, una ampliación de su área de influencia.
            Resulta significativo el hecho de que –en comparación con otros países del área- la reacción política de Uruguay ante la depresión mundial fuese tardía. El impacto económico de la crisis alcanzó su máxima gravedad en 1932 cuando las exportaciones cayeron en un 58% de las cifras de 1930. Automáticamente se produjeron déficit en el presupuesto y en la balanza de pagos así como la devaluación del peso, pero la tormenta estaba empezando a superarse en el momento del golpe de estado de marzo de 1933. Aunque la política del Consejo Nacional de Administración en los dos años anteriores –con el establecimiento de controles cambiarios y del comercio exterior- estaba dirigida básicamente a enjugar los déficit comerciales e impositivos, existen buenas razones para sostener que estas medidas respondían a los objetivos tradicionales del batllismo. La restricción de importaciones fue planificada para que tuviese efectos proteccionistas sobre la industria local, la estabilización del peso devaluado a niveles superiores a la cotización del mercado castigaba al sector exportador, la amortización de la deuda externa y la remesa de intereses a Gran Bretaña fue suspendida, el ‘pacto del chinchulín’ permitió la creación de una empresa estatal (ANCAP) destinada a la refinación de combustibles y alcoholes y a la producción de Pórtland, y la reducción del déficit presupuestal se planeó más sobre la base del aumento de impuestos que sobre una reducción de los gastos.
            El golpe de estado de 1933, aunque resolvió en beneficio de los poderes económicos el problema de su falta de representación en el sistema político fue, en parte, originado también por divisiones internas en el seno mismo de los partidos, y el régimen que generó pudo mantenerse no sólo a través del ejercicio de la autoridad sino- en la misma medida- por expedientes puramente políticos. Al no destruir las organizaciones partidarias fue, a su vez –una década más tarde- desplazado por el renacimiento del batllismo. El propio Terra había realizado toda su carrera política en las filas del batllismo y fue electo para la Presidencia de la República en 1831 como candidato de ese sector. Posteriormente inició desde el gobierno una campaña propagandística denunciando la corrupción e ineptitud del Colegiado que -…- compartía con él las funciones del Poder Ejecutivo. Desde comienzos de 1933 pudo contar con la aquiescencia de Herrera –jefe del sector mayoritario del Partido Nacional- que tenía importantes conexiones en el medio rural. El golpe mismo, llevado a cabo bajo la consigna de la reforma constitucional, provocó escasa resistencia popular. La fuerza de la tradición bipartidista y la dependencia de Terra con respecto al apoyo de un sector del nacionalismo hicieron que la nueva Constitución se basase en un nuevo acuerdo interpartidario. La coparticipación continuó siendo pues, el modus vivendi de la vida política del país.
            (…) la orientación gubernativa del nuevo régimen significó un corte con la ideología batllista. Indudablemente, el sector más beneficiado por el cambio fue el de los propietarios rurales. La nueva línea se manifestó con claridad en el mensaje presidencial que acompañó los proyectos de reducción de los impuestos sobre el agro: ‘El iniciar una tendencia de rectificaciones y correcciones a favor de la campaña, por medio de estas leyes que más directamente influyen sobre la vida rural, señalará el principio de una etapa histórica en la vida económica de la República’ (boletín del Ministerio de Hacienda, vol. 20 nº 10, 1933). Otros beneficios económicos directos favorecieron a la campaña y entre ellos deben destacarse la suspensión del pago de hipotecas sobre la propiedad rural, la mejora en los pagos a los productores ganaderos y la devaluación de los tipos de cambio aplicables a las exportaciones. El apoyo de los sectores de las clases altas se consolidó sobre la base de una oposición a la extensión de la legislación laboral y social y a los avances del Estado en las actividades industriales.
            (…) Para los productores de carne, con su principal mercado amenazado –Gran Bretaña absorbía la cuarta parte del total de las exportaciones uruguayas- y ante la inminencia de las negociaciones sobre las cuotas en el abasto del mercado británico de carnes, la remoción del gobierno batllista se convirtió en un asunto fundamental. El Foreign Office había ya expresado sobre Terra. ‘Si tiene éxito (en despojar de su autoridad al Consejo Nacional de Administración) ello será en beneficio de nuestro punto de vista’ (F.O. Memorando, 18 de noviembre de 1931).
            En 1936, se ve una medida antibatllista de interés directo para los capitales británicos, cuando la Ley Baltar negó a los entes autónomos el derecho de establecer monopolios legales tales como el que se había concedido a la ANCAP en 1931 y a los que estaban autorizados por sus leyes de creación.
            Uno de los efectos de la crisis económica internacional, …, fue el de promover una mayor industrialización. Este proceso no se debó al desplazamiento de un grupo de la elite dirigente (los propietarios rurales) por otro grupo anteriormente subordinado (la burguesía industrial).
            (…) la mayor rentabilidad del sector industrial era una consecuencia del colapso de los precios mundiales de los productos primarios y de la necesidad, cada vez mayor, de que el país se abasteciese a sí mismo en rubros en los que antes dependía de las importaciones. El proceso de sustitución de importaciones se vio acelerado por medidas de emergencia tomadas a partir de 1931 y continuadas bajo el régimen de Terra. No fue, por lo tanto, la consecuencia de un cambio político favorable; por el contrario: fue el resurgimiento –bajo nuevas circunstancias- del sector urbano el que contribuyó a la restauración del batllismo en el poder y será ese batllismo restaurado el que desarrollará una política de rápido crecimiento industrial, especialmente después de 1947.” (Finch, Henry Historia económica del Uruguay contemporáneo Ed. de la Banda Oriental Uruguay, 1980 pp. 21 a 26)



domingo, 29 de julio de 2012

cronología hasta 1933

1889
 – En Uruguay hay 5152 empresas industriales, comerciales y mixtas
1890
– ley para inmigración
1890-1914 – predominio del anarquismo en el movimiento obrero
1895
– Aparece el periódico “El defensor del obrero” (socialista)
1896
– Se funda el “Centro Obrero Socialista”. Organiza el 1º de mayo.
– Ley de creación del Banco República
1899
– elección presidencial de J. L. Cuestas (99-03)
1900
– Montevideo: 300000 habitantes
– Aproximadamente 32000 propietarios de tierras en Uruguay
1900– 1907 – Tribuna proletaria periódico del Centro Internacional
1901
– 1er. Automóvil
– Obras en el puerto de Montevideo
– reorganización y agitación obrera
1902
– Ley de residencia contra sindicalistas en Argentina.
1903
– Batlle Presidente.
– Uruguay: 1018965 habitantes (estimación)
– Facultad de Comercio
1904
– Se pone en funcionamiento el 1er. Frigorífico
– 19/9 Muere Saravia. 24/9 Paz de Aceguá
1904 – 1914 – Fundación y consolidación de la industria frigorífica
– Se funda un club “Carlos Marx”
– Creación de Caja de Jubilaciones Civiles
– Ley electoral propuesta por Batlle que favorece a colorados
– Se inicia construcción de la Facultad de Medicina
1905
– se crea la primera federación de industria, Federación de Trabajadores del Puerto, predominando la sindicalización por oficios.
– Se crea la FORU
– Estado administra Usina eléctrica de Montevideo
– Elecciones del parlamento. Victoria del Partido Colorado. Votó el 30% del electorado: 150000
– Aumento del impuesto sobre la tierra (producto de transacción con estancieros que estaban en contra del impuesto a la exportación de cueros)
– Se aprueba ley para emitir títulos de deuda para pagar construcción de escuelas y los gastos de la guerra de 1904
– Movimiento huelgístico
1905 – 1930 – Se triplican la cifras de exportación e importación
1905 – 1920 – Expansión de la producción
– Causa revuelo la presentación de proyecto de ley de divorcio
– Proyecto de ley de Roxlo y Herrera sobre jornada de 10 horas
– Grandes huelgas. Ferroviaria y del Puerto.
1906
– Se inicia construcción de oficinas centrales de la Universidad y Facultad de Derecho
– Impuesto progresivo sobre la herencia
– 3er Congreso Panamericano en Rio
– 1era línea de tranvías eléctricos.
– Batlle presenta proyecto de abolición de la pena de muerte (sancionado en 1907)
1906 y 1911 – Congresos de la FORU. Se aceptan lineamientos de la FORA
– Aparece el periódico “El Socialista”
– Se presenta un proyecto de ley de 8 horas.
1906 – 1910 – El valor de la tierra sube un 80%
1907
– Facultad de Veterinaria y Agronomía
– Williman Presidente
– Ley de divorcio
– Estado compra red telegráfica que era de compañía brasileña
– Aparece periódico de la FORU: “Emancipación”
– Elecciones legislativas. Vota el 30% de los habilitados. Blancos votan divididos. Victoria colorada
– Incidente diplomático con Argentina por los límites del Río de la Plata
1908
– Uruguay: 1110000 habitantes
– Paulina Luisa primera médica uruguaya.
– 1er. Congreso Interamericano de estudiantes en Montevideo.
– Uruguay: hay más obreros y empleados urbanos que trabajadores rurales.
– Huelgas y represión por parte del gobierno de Williman
– vacunos: 8192000, ovinos: 26286000
– Montevideo: 50000 obreros
– Censo – 1042686 habitantes
– el 30% de los habitantes viven en Montevideo
– Población: 83% uruguayos, 17% extranjeros; 530 mil hombres, 512 mil mujeres. 63% menores de 30 años. Actividades: 103 mil: agricultura y ganadería, 73 mil; industria, 190 mil: comercio, transporte y servicios. La categoría laboral más común es la de peón jornalero
– En Uruguay se encuentran establecidas 7037 empresas industriales, comerciales y mixtas
– Menos del 5% de la tierra está dedicada a la agricultura
– El 0.13% de la población posee el 40% de la tierra y el 75% de los propietarios posee el 8%
– Ley de creación de Intendencias Municipales en los departamentos
– El gobierno reprime lucha de obreros ferroviarios
1909
– El gobierno emite títulos de deuda para Obras Públicas
– Se suprime enseñanza religiosa en escuelas públicas
– Ley de legitimación de los hijos naturales
– Se inauguran dársenas A y B para grandes buques ultramarinos en el Puerto de Montevideo
1910
– 1era. Federación de estudiantes.
– Firma de Protocolo Ramirez – Saenz Peña. Uso común de aguas del Río de la Plata
– Se establece la Alta Corte de Justicia
– Se vota ley electoral que incluye el doble voto simultáneo (para que los blancos divididos puedan votar dentro del mismo lema)
– Ley por la cual se eliminan los impuestos a la exportación de carnes congeladas, enfriadas y conservadas. Se exime a los establecimientos productivos del pago de la patente respectiva
– Insurrección blanca acaudillada por Basilio Muñoz
– Se forma la Liga de la Paz, formada por la ARU, la Bolsa de Valores, la Cámara de Comercio y el gremio de almaceneros
– Elecciones. Los blancos se abstienen
– Pedro Díaz del Club Liberal y Frugoni (socialista) apoyado por el club “Carlos Marx” se presentan en conjunto a las elecciones de 1910 siendo electos representantes.
– Huelga General proclamada por la FORU por tranviarios. (triunfo del movimiento)
1911
– Se instala empresa frigorífica norteamericana bajo la denominación de Frigorífico Montevideo
– Batlle Presidente.
– Se crean 3 estaciones agronómicas (Salto, Paysandú y Cerro Largo
– Municipio de Montevideo pone en funcionamiento Ferias Francas, se puede comercializar sin pagar impuestos ni alquiler
– 1eros. Autos Ford
– Tarifas reducidas en Tranvías para obreros
– Creación del Instituto de Pesca
– Creación del Banco de Seguros del Estado. Monopolio parcial de los seguros.
– Carta de presión del gobierno inglés al gobierno uruguayo por la discusión del monopolio de seguros
– Se establece la Standard Oil (EE.UU.)
1911-1913-1915-1917 – Acuerdos entre trust frigoríficos (EE.UU., Inglaterra)
– Estatización del Banco República
– Batlle expone en El Día por primera vez sus ideas sobre un gobierno Colegiado y la Reforma Constitucional
– 3er. Congreso de la FORU, participan entre 26 y 40 sindicatos
– Huelga de tranviarios. Huelga General (48 horas de duración)
– Huelgas logran las ocho horas para algunos gremios.
-  El gobierno resuelve que la bandera uruguaya se reserva la navegación y el comercio de cabotaje entre puertos de la República.
– Se crea la Comisión Nacional de Educación Física
1912
– Nacionalización del Banco Hipotecario
– Creación del Instituto de Geología y Perforaciones
– 1er. Servicio de autobuses
– “La Frigorífica Uruguaya” es adquirida por capitales ango-argentinos
– Por ley se extienden los liceos a todo el país.
– Ley de divorcio por la sola voluntad de la mujer
– Se estructura el Partido Socialista.
– 700 automóviles en Montevideo
1913
– Sección Femenina de Enseñanza Secundaria
– Asfaltado de 18 de julio
– Manini reúne un grupo importante de senadores para firmar un documento contra la reforma constitucional colegialista
– Renuncia de varios ministros
– Convención del Partido Colorado. Se resuelve apoyo a una reforma constitucional colegialista. Los colorados anticolegialistas no asisten a la Convención
– Los colorados anticolegialistas se organizan siendo Manini elegido presidente del Comité Ejecutivo. Antes de las elecciones de noviembre se forma el lema Partido General Fructuoso Rivera
– Crisis del oro. El Banco República pierde gran parte de sus reservas de oro debido a una corrida bancaria
– El Directorio del Partido Nacional resuelve participar en las próximas elecciones
– La carne congelada desplaza al tasajo como rubro de exportación
– Préstamos al medio rural por parte del Banco República
– Elecciones. Victoria del batllismo. El Partido Socialista se presenta solo y pierde su banca
– 27 mil obreros en Montevideo, 2780 son mujeres
– El parlamento aprueba un empréstito en malas condiciones para poder reactivar el Banco República
1914
– Aprobación parcial de proyecto sobre negociación salarial y semana laboral1914 1914 – ley para indemnización por despido
– 1315000 habitantes
– Se triplica el impuesto a la herencia
– Ante el comienzo de la 1era. Guerra Mundial, los bancos no abrieron para evitar corrida bancaria. Al otro día se presenta ley de inconvertibilidad
– Elecciones parciales para el senado, triunfo batllista
– Convención del Partido Colorado proclamo a Viera como candidato
1915
– Se vota ley de 8 horas presentada por Batlle en 1911
– Creación de la Administración de Ferrocarriles del Estado
– Viera Presidente
– Exoneración de impuestos a industrias nuevas
– Se establece filial de Nacional City Bank of New York
– Se funda la Federación Rural del Uruguay (creada por miembros de la ARU, que consideran que deben hacer una política más activa contra el batllismo)
– Se crea la Facultad de Ingeniería
– Se crea la Facultad de Arquitectura
– 1er empréstito con banca de EEUU (5 millones de dólares)
– Estatización del telégrafo
– Ley de elecciones para la Convención Nacional Constituyente: voto secreto, representación proporcional no integral, sufragio universal masculino
1916
– El Frigorífico Montevideo pasa a llamarse Swift
– Fundación del Partido Colorado General Rivera, liderado por Pedro Manini Ríos (ex Ministro del Interior de Batlle)
– Elecciones para la Constituyente
– Se crea la Administración General del Puerto de Montevideo
– Se aprueba ley que exonera de tributos a Enseñanza Secundaria
1916-1917 – Un establecimiento frigorífico con capitales uruguayos pasa a manos de la Armour (Chicago), se llamará “Artigas”
1916 – 1920 – Las exportaciones ganaderas son el 97% del total
1917
– Elecciones parlamentarias: 63 mil votos para los colegialistas, 64 mil votos para los anticolegialistas. Se forma la Comisión de los 8 para negociar la reforma constitucional
1917 – Se funda el periódico “La Mañana” (riverista)
1917 – 15 de octubre: Convención Nacional Constituyente aprueba proyecto de transacción
1917 – 1919 – Agitación obrera (por las dificultades sociales generadas por la guerra e influenciada por la Revolución Rusa)
1917 – Se crea la Junta Nacional de Subsistencias
1917 – 25 de noviembre: Se plebiscita el proyecto constitucional y sale afirmativo
1918 – Ley que plantea restricciones al trabajo nocturno
1918 – Ley de la silla
1919 – Brum Presidente
1919 – Ley sobre pensiones a la vejez
1919 – 2do. Empréstito con banca de EEUU (7,5 millones de dólares)
1919 – 1462887 habitantes
1919 – Capital inglés ingresa en el abastecimiento de petróleo (Shell)
1919 – Comienza a aplicarse la nueva Constitución
1919 – Se forma el Partido Colorado Radical (vieristas)
1919 – auge de ventas ganaderas
1920 – vacunos 8 millones; ovinos: 14 millones
1920 – Ley – descanso semanal obligatorio
1920 – Sanción de ley sobre responsabilidad de patrones en accidentes de trabajo (presentado en el período de Williman)
1920 – Elecciones parlamentarias. Por primera vez el voto es secreto y con representación proporcional
1920 – 1923 – Crisis económica. Balanza comercial desfavorable
1921 – El Radicalismo Blanco (Lorenzo Carnelli) publica su programa político (puntos en común con el batllismo)
1921 – Despidos masivos en frigoríficos
1921 – Ley limitando la exportación de oro
1921 – Batlle presidente del Consejo Nacional de Administración
1922 – 1924 – Se instala el frigorífico Ango en Fray Bentos sobre el cadáver de la empresa Liebig’s
1922 – Antagonismo en el Partido Naciona: Herrera-Lussich
1922 – Primera elección presidencial directa, es elegido Serrato como presidente
1923 – Serrato Presidente
1923 – Se crea la Comisión de Defensa de la Producción ante crisis de posguerra en cuanto a la venta de carne.
1923 – Ley de sueldos mínimos para trabajadores rurales
1923 – 1931 – Última gran oleada inmigratoria. 180 mil inmigrantes llegan a Uruguay (fundamentalmente de Europa central, España e Italia)
1924 – 1930 – lenta recuperación económica
1924 – Radicalismo Blanco (Lorenzo Carnelli) inscripto como lema permanente
1924 – Se crea la Corte Electoral, la Oficina Nacional Electoral y las Juntas Electorales.
1924 – Sustitución de balota por credencial cívica
1925 – Ley que reglamenta el registro de Partidos y que amplia las garantías del sufragio
1925 y 1926 – Vieristas votan fuera del lema Partido Colorado
1926 – Se crea la FAU.
1926 – Sosa se separa del batllismo
1926 – 4472 establecimientos industriales. 53431 trabajadores (7716 mujeres, 4500 menores de 18 años)
1926 – 3er empréstito con banca de EEUU (30 millones de dólares)
1926 – Elecciones. Apretada victoria colorada; P. Colorado: 141581, P. Nacional: 140055, Blancos Radicales: 3844, P. Comunista: 3775
1927 – Campisteguy Presidente
1928 – Sosistas forman el Partido Colorado por la Tradición
1928 – Creación del Frigorífico Nacional. Ente testigo en competencia libre con los trust y con derecho exclusivo de abasto a Montevideo
1928 – Se unen las fracciones colorados formando la Concentración Colorada (riverismo, vierismo, sosismo)
1929 – Uruguay: 5158 establecimientos industriales, 80 mil obreros. 5000 producen para el mercado interno
1929 – Muere Batlle
1929 – 1933 – Movimiento huelgístico
1930 – Pacto colorado. Acuerdo del “handicap”, entre batllismo y riverismo para ganar las elecciones
1930 – 7.1 millones de bovinos y 20.5 millones de ovinos
1930 – Inauguración del Estado Centenario
1930 – Ley ampliatoria de la de 1885 sobre privilegios a industria
1931 – Terra Presidente
1931 – Fundación de ANCAP
1931 – Creación de la Administración de Usinas y Teléfonos del Estado
1933 – Golpe de Estado

la década del 20

“… en los años veinte el proceso político uruguayo tuvo dos caras: el afianzamiento de la democracia política y el conservadurismo social; de estas dos caras, …, la primera es la que, por lo general, se ha elegido recordar. El nuevo régimen constitucional, en efecto, abrió las puertas para la expansión y profundización de la democracia política, mediante la ampliación del electorado, al implantar el voto universal masculino (las mujeres deberían esperar hasta 1938 para ejercer su derecho al sufragio); la representación proporcional en la Cámara de Diputados, que garantizaría una equitativa participación tanto del Partido Nacional como de otros partidos menores (Unión Cívica, Partido Socialista y, a partir de 1922, el Partido Comunista); el ingreso del principal partido de oposición al Consejo Nacional de Administración, y las elecciones frecuentes: entre 1919 y 1933 hubo elecciones todos los años a excepción de cuatro.
            Todo ello estimuló y acostumbró a los uruguayos a votar. Sin embargo, este proceso de creciente participación político-electoral no hubiera sido posible sin la simultánea construcción de un sistema de garantías al sufragio, de respeto de la voluntad popular, que indujese a los ciudadanos a confiar en el sistema. Para ello resultaron claves las reformas en materia de legislación electoral procesadas en los años 1924 y 1925, que incluyeron la elaboración de un nuevo Registro Cívico, eliminando el sospechado registro anterior; la creación de la Corte Electoral, con participación de los dos grandes partidos tradicionales; y el perfeccionamiento de una compleja legislación electoral destinada a impedir los fraudes y las presiones sobre los electores.
(…)
El conservadurismo social. El proceso de construcción y afianzamiento del sistema democrático fue acompañado –paradojalmente- de una entonación conservadora. Este conservadurismo social estuvo ambientado por el protagonismo de los grupos de presión empresariales (Federación Rural, Asociación Rural del Uruguay, Cámara de Comercio, Cámara de Industrias, etc.), que se movilizaron con eficacia creciente para demorar –y a veces frenar- la legislación social impulsada por el reformismo, así como oponerse a cualquier medida que significase el avance del Estado sobre la actividad económica o que fuese potencialmente perjudicial para los intereses de dichos grupos.
            Es cierto que en la década del veinte hubo algunas conquistas sociales: comenzó a instrumentarse la ley de pensiones a la vejez (sancionada en febrero de 1919); se aprobaron algunas iniciativas de importancia como las leyes de previsión y de indemnización por accidentes de trabajo (1920, descanso semanal obligatorio(1929), salario mínimo del peón rural (1923) y, en materia de previsión social, la creación de la Caja de Jubilaciones y Pensiones para los empleados y obreros del servicio público (1919). Pero también es cierto que en el primer caso, la iniciativa era bastante anterior, así como que otros proyectos fueron rechazados o, simplemente, no fueron siquiera tratados, como el que disponía la participación de obreros y empleados en las utilidades de las empresas del Estado (1923), o el proyecto sobre salario mínimo para el trabajador urbano (1927).
            El freno al reformismo –que había tenido como hito clave la derrota de julio de 1916 y el posterior ‘Alto’ de Viera- continuó procesándose en este período en una compleja trama de alianzas y compromisos, tejida tanto dentro de ambos partidos tradicionales, como entre fracciones de diferente partido y similar composición ideológico-social. Así, en el Partido Colorado, el batllismo priorizó la victoria electora frente al tradicional adversario al precio de continuas negociaciones y compromisos con los restantes ‘Partidos Colorados’, originados en sucesivas escisiones de entonación conservadora: a la primera de éstas, la del riverismo (P. Colorado ‘Gral. Fructuoso Rivera’), ocurrida en 1913, se sumaron: en 1919, la del vierismo (P. Colorado Radical), liderado por Feliciano Viera, y en 1926: el sosismo (Partido de la Tradición Colorada, liderado por Julio María Sosa). (…) Pocos años más tarde, surgiría el grupo ‘Avanzar’, liderado por Julio César Grauert, de fuerte impregnación marxista, que se ubicaría en el ala izquierda del batllismo.
            El Partido Nacional no fue ajeno a este proceso de renovación y división interna, motivado, entre otras razones, por las diferentes posturas ante la agenda económico-social del período, así como por las diversas visiones en torno al rol de co-gobernante que el flamante régimen constitucional le asignaba. Son los años del vertiginoso ascenso del liderazgo de Luis Alberto de Herrera, quien a través de una intensísima actividad, desplegada en actos, reuniones, y giras por el interior se esforzaba por mantener un contacto personal –o epistolar- con la masa de correligionarios. Su popularidad en aumento lo llevó a ocupar el cargo de Presidente del Directorio del Partido, y a postularse como candidato a Consejero nacional. Se opusieron a dicha candidatura los llamados ‘conservadores’ (o ‘principistas’), que apoyaban las candidaturas de Martin C. Martínez y Arturo Lussich (por eso se los llamó también ‘lussichistas’). El grupo tenía como portavoz al diario “El País”, fundado en 1918 y dirigido por Enrique Rodríguez Larreta y Washington Beltrán (…) A la existencia de estos dos grupos se sumaría luego el radicalismo blanco, liderado por Lorenzo Carnelli, que en 1924 solicitó un lema propio, siendo sus dirigentes expulsados del Partido Nacional. (…)
            (…) en los años veinte el sistema político uruguayo se caracterizó no solo por el bipartidismo y el protagonismo de los grupos de presión, sino también por la presencia de corrientes ideológicas de proyección mundial, como el socialismo, el comunismo y el catolicismo, aunque por entonces las mismas convocaran adhesiones muy minoritarias …
            Si bien la izquierda uruguaya era minoritaria y se encontraba dividida y enfrentada entre sí, su influencia en el movimiento sindical y su ruidosa militancia (…) alimentaron el disgusto de los sectores conservadores. (…)
            Cabe agregar que por esos años tuvo lugar, a ambos lados del Río de la Plata, la actuación de los llamados ‘anarquistas expropiadores’ –entre ellos el legendario Miguen Arcángelo Roscigno- (…)
            En ese contexto, algunos conservadores miraron hacia Europa –no solo la izquierda se nutriría de ‘ideologías foráneas’- contemplando con entusiasmo el movimiento liderado en Italia por Mussolini, que prometía progreso ‘dentro del orden’ (léase: frenar el comunismo). Fue así como el fascismo contó con simpatizantes en el seno de los sectores conservadores de ambos partidos tradicionales: en el riverismo, el sosismo y el vierismo en el Partido Colorado, y en el herrerismo en el Partido Nacional.” (Frega y otros, “Historia del Uruguay en el siglo XX (1890-2005). Ed. De la Banda Oriental. Uruguay, 2008 pp. 52 a 59)

martes, 13 de marzo de 2012

El Mundo Actual
“Las economías nacionales se están volviendo cada vez más interdependientes, y los correlativos proceso de producción, intercambio y circulación adquirirán alcance global. Muchas industrias de trabajo tipo intensivo han sido reubicadas en regiones con estructuras de costos de trabajo relativamente bajas. Aunque las nuevas tecnologías destaquen la disponibilidad de fuerza de trabajo altamente cualificada, favorecen los desarrollos recientes de capacidad productiva en países industrialmente avanzados. Esta reestructuración de las actividades económicas se beneficia de dos factores que actúan conjuntamente: el rápido cambio tecnológico y la creciente integración financiera internacional. La consiguiente división internacional del trabajo puede beneficiarse de las variaciones regionales de la infraestructura tecnológica, condiciones de mercado, relaciones industriales y clima político para realizar la producción global integrada y las estrategias de marketing. La corporación transnacional es el agente significativo más conspicuo, pero no el único en este proceso.” (Ianni, O. “Teorías de la globalización” Ed. S. XXI. México, 1998. p. 23)

“En la base de la internacionalización del capital está la formación, el desarrollo y la diversificación de lo que se puede denominar ‘fábrica global’. El mundo se transformó en la práctica en una inmensa y compleja fábrica que se desarrolla en conjunción con lo que se puede denominar shopping center global. Se intensificó y generalizó el proceso de dispersión geográfica de la producción, o de las fueras productivas, comprendiendo el capital, la tecnología, la fuerza de trabajo, la división social del trabajo, la planeación y el mercado. La nueva división internacional del trabajo y de la producción, al abarcar el fordismo, el neofordismo, el toyotismo, la flexibilización y la tercerización, todo esto ampliamente agilizado y generalizado con base en las nuevas técnicas electrónicas, esta nueva división internacional del trabajo concreta la globalización del capitalismo en términos geográficos e históricos.
La fábrica global puede ser simultáneamente realidad y metáfora. Expresa no sólo la reproducción ampliada del capital en el plano global, abarcando la generalización de las fuerzas productivas, sino que también expresa la globalización de las relaciones de producción. Se globalizan las instituciones, los principios jurídico-políticos, los patrones socioculturales y los ideales que constituyen las condiciones y los productos civilizatorios del capitalismo. En este contexto se da la metamorfosis de la ‘industrialización sustitutiva de las importaciones’ a la ‘industrialización orientada a la exportación’, de la misma forma en que se da la desestatización, la desregulación, la privatización, la apertura de mercados y la monitorización de las políticas económicas nacionales por las tecnocracias del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, entre otras organizaciones multilaterales y transnacionales.” (Idem. pp. 32, 33)

“Nike está fabricando sus famosamente caros tenis atléticos en Indonesia, donde sus trabajadoras que laboran largas horas por un magro salario mensual de 38 dólares. Wal-Mart y Sears, los grandes símbolos norteamericanos de la venta por catálogo, hacen sus camisas en Bangladesh con mujeres islámicas culturalmente pasivas que trabajan 60 horas por semana y ganan menos de 30 dólares al mes.” (Collingsworth, Gold y Harvey, “Labor and free trade: Time for a global new deal”) (Idem. p. 126)


“Sin embargo, simultáneamente, una parte de esos mismo medios de comunicación opera en consonancia con centros de poder de alcance mundial, con frecuencia presentan el mundo como un vasto videoclip, un caleidoscopio aparentemente sin nexo, transfigurando y refigurando los acontecimientos como un espectáculo, en el cual todo y cualquier dramatismo queda subjetivado, en el cual las dimensiones épicas de los acontecimientos se disuelven en la pirotecnia del audiovisual, tanto simulado y virtual como desterritorializado y ahistórico.” (idem. p. 76)

“Para el mercado y para los medios lo popular no importa como tradición que perdura. Al contrario, una ley de la obsolescencia incesante nos acostumbró a que lo popular, precisamente por ser el lugar del éxito, sea también el de la fugacidad y el olvido. Si lo que se vende este año sigue siendo valioso el próximo, dejarían de comprarse los nuevos discos y jeans. Lo popular masivo es lo que no permanece, no se acumula como experiencia ni se enriquece con lo adquirido.
La definición comunicacional de popular abandona también el carácter ontológico que le asignó el folclor. Lo popular no consiste en lo que el pueblo es o tiene, sino lo que le resulta accesible, le gusta, merece su adhesión o usa con frecuencia. Con lo cual se produce una distorsión simétricamente opuesta a la folclórica: lo popular le es dado al pueblo desde fuera.” (García Canclini, N. “Culturas híbridas”. Ed. Paidós. Argentina, 2001 p. 341)

“...los ‘excluídos del juego’ (los consumidores defectuosos –los consumidores incompletos, aquellos cuyos medios no están a la altura de los deseos y aquellos que ven negada la oportunidad de ganar mientras jueguen el juego siguiendo las reglas oficiales-) son precisamente la encarnación de los ‘demonios internos’ específicos de la vida del consumidor. Su guetización y criminalización, la severidad de los sufrimientos que se les aplican, la crueldad del destino con el que se los castiga, constituyen, en su conjunto – metafóricamente hablando-, las formas de exorcismo y de quema en efigie de tales demonios internos. Los márgenes criminalizados sirven de cloacas hacia las que se encauzan, de forma reconfortante, los efluvios inevitables, pero excesivos y perniciosos, de la seducción consumista, de modo que la gente que logre permanecer en el juego del consumismo no tenga que preocuparse por el estado de su propia salud.” (Bauman, Z. “La posmodernidad y sus descontentos.” Ed. Akal. Madrid, 2001 p. 57)

“... a las fuerzas del mercado, cada vez más desreguladas, exentas de todo control político efectivo y guiadas únicamente por las presiones de la competitividad. Ya sólo el tamaño de las principales jugadores del mercado global excede hoy en día con creces la capacidad de interferencia de la mayoría, si no de todos, los gobiernos electos de los Estados, esas fuerzas abiertas, al menos en principio, a la persuasión ética. En 1992, la General Motors contaba con un volumen de ventas anual de 132400 millones de dólares, la Exxon de 155700 millones de dólares y la Roya Dutch/Shell de 99600 millones de dólares frente al Producto Interior Bruto de 123500 millones de dólares de Dinamarca, de 112900 millones de dólares de Noruega, de 83800 millones de dólares de Polonia y de 3500 de dólares de Egipto... Las cinco compañías ‘no nacionales’ más grandes contaban con un volumen de ventas cuya suma era exactamente dos veces mayor que la de todo el Africa subsahariana.” (Idem. pp. 73, 74)

“En la carrera del consumo, la línea de llegada siempre se desplaza más rápido que el consumidor más veloz, pero la mayoría de los corredores tienen músculos demasiado flácidos y pulmones demasiados pequeños como para correr rápido.” (Bauman, Z. “Modernidad línquida” Ed. F.C.E. Argentina, 2000. p. 78)

“La ‘elección racional’ de la época de la instantaneidad significa buscar gratificación evitando las consecuencias, y particularmente las responsabilidades que esas consecuencias pueden involucrar. Las huellas durables de las gratificaciones de hoy hipotecan las posibilidades de las gratificaciones de mañana.” (Idem. p. 137)

“A diferencia de la producción, el consumo es una actividad solitaria, endémica e irremediablemente solitaria, incluso en los momentos en los que se consume en compañía de otros.” (idem. p. 175)




“En tanto 40 o 50 años atrás, lo que primaba era la necesidad de la eternidad de las relaciones (hasta que la muerte las separe), hoy día el ideal está puesto en la productividad de las relaciones (productividad sexual, productividad económica, del placer, productividad en felicidad). Una familia es exitosa, no si dura mucho, sino si es productiva y plena en todos los ámbitos. Cuando hablamos de plenitud no nos referimos, por ejemplo, a la cantidad de hijos que pueda tener, sino a su sentido actual; la plenitud es una noción recientemente incorporada, utilizada para reivindicar un derecho de los consumidores, y opera en el siguiente sentido: si se posee un objeto que no es totalmente satisfactorio, no hay que hacer la experiencia de ese objeto, sino sustituirlo por otro. Esa es una de las dimensiones en juego a la hora de pensar la metamorfosis del grupo familiar. A principios de siglo, el grupo familiar se coloca por delante del individuo; hoy día, el individuo-consumidor pasó al primer lugar, así una familia puede ser una reunión de personas que la componen momentáneamente, y es posible de ser juzgada en tanto su contribución al desarrollo de las vidas personales individuales.
Los niveles de competencia entre los integrantes que buscan la realización personal (hombre-mujer-hijos) aparecen exacerbados y son hegemónicos por sobre los vínculos de solidaridad, en tanto las nuevas subjetividades aparecen cargadas de hedonismo y narcisismo.” (Protesoni, A., Etcheverry, G. “Familia, permanencia y cambio” 2003, en Folle, M., Protesoni, A. “Tránsitos de una psicología social”. Ed. Psicolibros/Waslala. Uruguay. pp. 95, 96)

“El modo neoliberal de hacer la globalización consiste en reducir empleos para reducir los costos, compitiendo entre empresas transnacionales que no se sabe desde dónde se dirigen, de manera que los intereses sindicales y nacionales casi no pueden ejercerse. Todo ello lleva a que más del 40% de la población latinoamericana esté privada de trabajos estables y seguridades mínimas, sobreviva en las aventuras también globalizadas del comercio informal, de la electrónica japonesa vendida junto a ropas del sudeste asiático, junto a hierbas esotéricas y artesanías locales, en los alrededores de los semáforos; en esos vastos “suburbios” que son los centros históricos de las grandes ciudades, hay pocas razones para estar contentos mientras lo que llega de todas partes se ofrece y se disemina para que algunos tengan e inmediatamente olviden.” (García Canclini, N. “Consumidores del siglo XXI, ciudadanos del XVIII” www.cholonautas.edu.pe)

“Seguramente sería imposible decir que la sociedad contemporánea es una «sociedad sin valores» (o «sin cultura»). Una sociedad sin valores es simplemente inconcebible. Hay, evidentemente, polos de orientación del hacer social de los individuos y finalidades a las cuales el funcionamiento de la sociedad instituida está sujeto. Hay posteriormente valores en el sentido transhistóricamente neutro y abstracto indicado antes (según un sentido por el cual, en una tribu de cazadores de cabezas, matar es un valor sin el cual la tribu no sería lo que es). Pero esos «valores» de la sociedad instituida contemporánea parecen, y son efectivamente incompatibles con, o contrarios a lo que exigiría la constitución de una sociedad autónoma. Si el hacer de los individuos está orientado esencialmente hacia la maximación antagónica del consumo, del poder, del estatuto y del prestigio (los únicos objetos de investidura socialmente pertinentes en nuestros días); si el funcionamiento social está sujeto a la significación imaginaria de la expansión ilimitada del dominio «racional» (técnica, científica en sí); si esta expansión es a la vez vana, vacía e intrínsecamente contradictoria, como lo es evidentemente, y si los humanos no
están obligados a servirla sino mediante el empleo, el cultivo y el uso socialmente eficaz de móviles esencialmente «egoístas», en una forma de socialización en la que cooperación y comunidad no son consideradas y no existen sino bajo el punto de vista instrumental utilitario; para abreviar si la única razón por la cual no nos matamos los unos a los otros cuando nos
plazca es el miedo a la sanción penal -entonces, no solamente no puede ser cuestión de decir que una nueva sociedad podría «realizar mejor» valores ya establecidos, incontestables, aceptados por todos, sino que es necesario ver claramente que su instauración presupondría la destrucción radical de los «valores» contemporáneos, y una nueva creación cultural concomitante a una transformación inmensa de las estructuras psíquicas y mentales de los individuos socializados.”
(Castoriadis, C. “Transformación social y creación cultural”)

“La soberanía de los Estados-naciones, aunque aún es efectiva, ha declinado progresivamente. Los factores primarios de la producción y el intercambio -dinero, tecnología, gente y bienes- se mueven con creciente facilidad a través de los límites nacionales; por lo que el Estado-nación posee cada vez menos poder para regular estos flujos e imponer su autoridad sobre la economía. Incluso los Estado-nación más poderosas ya no pueden ser consideradas como autoridades supremas y soberanas, tanto fuera como dentro de sus propias fronteras. La declinación de la soberanía de los estados-naciones, sin embargo, no significa que la soberanía como tal haya
declinado. De un extremo a otro de las transformaciones contemporáneas, los controles políticos, las funciones del Estado y los mecanismos regulatorios han continuado dirigiendo el reino de la producción económica y social y del intercambio.
Nuestra hipótesis básica es que la soberanía ha tomado una nueva forma, compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una única lógica de mando. Esta nueva forma global de soberanía es lo que llamamos Imperio.” (Hardt, M., Negri, A. “Imperio”. Ed. Harvard University Press. Cambridge, Massachussets, 2000)

“Si hay algo que demostró la agresión descargada sobre Irak fue el carácter meramente ilusorio de estas concepciones tan caras a los autores de Imperio, a las cuales Bush desmintió con los
rudos modales del cowboy tejano. Una de las primeras lecturas que podemos hacer de los acontecimientos de Irak es que –seguramente haciendo oídos sordos de la conceptualización de Hardt y Negri- la superpotencia solitaria se ha asumido plenamente como imperialista, y no sólo no intenta ocultar esta condición, como ocurría en el pasado, sino que hasta hace gala de ella. Intervino militarmente en Irak, como seguramente lo hará en otras partes, obedeciendo a la más grosera y mezquina defensa de los intereses del conglomerado de gigantescos oligopolios que configuran la clase dominante norteamericana, intereses que gracias a la alquimia de la hegemonía burguesa se convierten, milagrosamente, en los intereses nacionales de los Estados Unidos. Los hombres de la industria petrolera que hoy transitan por los salones de la Casa Blanca se abalanzaron, bajo absurdos pretextos, sobre un país para apoderarse de las enormes riquezas que guarda en su subsuelo. Dicho de manera lisa y llana, la ocupación militar de Irak es pura conquista territorial a cargo del actor central de la estructura imperialista de nuestros días. No hay allí nada “desterritorializado” o inmaterial. Es la vieja práctica reiterada por enésima vez.” (Borón, A. “Imperio e imperialismo” Ed. FLACSO. Bs. As. 2004 p. 13)

“En esta fase, conocida como globalización, el capital impulsa proyectos de reordenamiento mundial basados en los preceptos de la economía neoclásica y de la ideología neoliberal, tiene entre sus características la primacía y movilidad irrestricta del capital financiero, la transnacionalización de las economías, en donde un grupo reducido de empresas definen la producción y el comercio mundial. El acelerado y desigual desarrollo científico-técnico posibilita la transformación y deslocalización de proceso productivos, impone nuevos modos de uso y exclusión de la fuerza de trabajo y la hiperconcentración de recursos planetarios (naturales, económicos, financieros, políticomilitares, de conocimiento e información), con la exclusión masiva de poblaciones de los satisfactores esenciales para la vida (López y Blanco, 2007).
La reorganización mundial, consolida un bloque de superpotencias, que erosiona los estados-nación e impone a la mayoría de los países un papel subordinado en lo económico, lo político y lo social, cuya esencia es la globalsubordinación a un orden planetario basado en las fuerzas del mercado. Se fortalecen los espacios supranacionales de decisiones económicas y políticas, se redefine la soberanía de los países y se imponen megaproyectos sociales que cuestionan la funcionalidad de los regímenes de bienestar, limitan el ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, reducen lo público, se apropian privadamente de lo público-rentable y transforman los satisfactores esenciales para la vida, en mercancías. (López y Blanco, 2007).” (López Arellano, O. Escudero, J., L Carmonac, “Los determinantes sociales de la salud. Una perspectiva desde el Taller Latinoamericano de Determinantes Sociales de la Salud, ALAMES” en www.medicinasocial.info, 2008)