viernes, 28 de mayo de 2010

Las influencias ideológicas del Batllismo según Bonilla

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El batllismo y sus consecuencias (1903 – 1958)
Más allá de la afirmación del título del conocido libro de Milton Vagner: José
Batlle y Ordóñez. El creador de su tiempo, en el apartado anterior
argumentamos que el cambio cultural que desembocaría en el batllismo ya se
había producido en el último cuarto del siglo XIX. No obstante, Batlle logrará
plasmar su propia impronta, a punto tal que incorporará a la agenda pública
temas que formaban parte de su exclusiva preocupación, como el colegiado, por
ejemplo. Al ser el batllismo absolutamente decisivo para moldear el estado que
hemos tenido a lo largo del siglo XX y que aún tenemos a comienzos del XXI, se
comprenderá que entendamos necesario analizar con cierto detalle sus
orígenes intelectuales y las implicaciones que desde el punto de vista de la
filosofía política estas conllevan.
Si bien Batlle no fue un intelectual sino un hombre de acción como el mismo se
definía, de todas formas deben existir fuentes de las que extrajo su proyecto de
"país modelo"58. Williman considera que las influencias fueron tres: las
corrientes espiritualistas y positivistas, el krausismo y el georgismo. Las dos
primeras corrientes filosóficas nombradas protagonizaron el debate del cambio
de siglo.59 De éstas sólo vamos a destacar lo que incorpora Batlle de los
principistas, que es la defensa de la libertad política. Dice Williman: "En lo
sustancial, lo que el ‘reformismo’ aparece cuestionando es el orden económico
liberal, en sus aspectos sociales y económicos; aceptó sin embargo de la
generación ‘principista’ anterior, las vigencias referentes a la libertad política,
que contribuyó a consolidar en el siglo XX, aunque esa consolidación se vio
perjudicada, en la medida en que el reconocimiento de los derechos de las
minorías (garantías del sufragio, representación proporcional, voto secreto, etc.)
afectaba la estabilidad y la perpetuación del ya constituido batllismo en el poder,
con el cual se consustanciaba".60
Respecto a la influencia del georgismo, es posible ver su influencia
especialmente en las ideas que profesaba respecto al sistema tributario.61 La
contribución inmobiliaria creció espectacularmente como fuente de recursos
para el estado, aumentando en el interior un 160% entre los ejercicios 1902-
1903 y 1916-1917.62 Los estancieros llegaron a temer que se llegara al extremo
de cuestionar la propiedad privada, lo que efectivamente ocurrió con los
"reformistas" más radicales, como Domingo Arena que expresó desde las
páginas de "El Día": "Al fin y al cabo la tierra en si misma no pertenece a nadie y
pertenece a todos".
Otra coincidencia
importante entre el batllismo y el georgismo es en atribuir un papel central al
Estado en la economía nacional, pero esa vertiente de la ideología "reformista"
proviene fundamentalmente del krausismo.
Karl Krause fue un filósofo alemán de segundo orden que influyó en José Batlle
Ordóñez especialmente a través de uno de sus discípulos, Enrique Ahrens. En
un libro de Ahrens, Curso de Derecho Natural, de su pertenencia, Batlle
escribió: "Este ejemplar de la obra de Ahrens me ha sido regalado por Areco. Es
un obsequio que aprecio mucho porque en esta gran obra he formado mi criterio
sobre el derecho y ella me ha servido de guía en mi vida pública".65 El
krausismo es una filosofía optimista, con una fuerte confianza en el progreso de
la humanidad, en la perfectibilidad del hombre a través de la educación ya que
lo considera intrínsecamente bueno, y mesiánica, en tanto asegura que en la
plenitud de la historia "La deliciosa morada de la tierra, rica de vida,
proporcionada en grandes y pequeñas divisiones territoriales, alternada de
mares y continentes, que marca en sí moradas interiores para asientos de otros
pueblos, y formaran un todo ligado fecundo en producciones accesible por sus
lados extremos al comercio material y social, espera de los esfuerzos comunes
y de la paz entre los hombres la época de reunir en su suelo un solo pueblo y
una sola familia humana"66. En otra obra de un krausista, Guillermo Tiberghien,
pueden verse algunos corolarios de esa concepción: darle a la ciencia
económica un rol ético antes que científico, lo que implica rechazar al mercado
como asignador de recursos y atribuirle esa función al Estado, que queda en la
posición de árbitro de las disputas sociales, cumpliendo un papel paternalista y
dirigista.
Otra influencia del batllismo, tal vez más profunda, indirecta, y por eso menos
evidente, es el carácter roussouneanio de democracia que quiere implantar.
Para Rousseau, la democracia debía ser ilimitada, ya que todo lo que fuera
decidido por mayoría, en consonancia con la "voluntad general", era legítimo. El
individuo renuncia a su libertad individual a cambio de ser parte de la
conformación de la voluntad general, lo que conlleva la presunción de que es
posible esperarlo todo del estado. Ese concepto se opone al de democracia
limitada, defendido por Locke, Burke, Toqueville o Hayek con particular brillo,
que supone que existen derechos individuales que son inalienables y no pueden
ser derogados ni siquiera por la mayoría. Hayek también califica a la
democracia ilimitada como liberalismo de tipo francés, mientras que a la
democracia limitada la llama liberalismo de tipo inglés.68 Para el batllismo la
"voluntad general" está por encima de los derechos naturales de los individuos,
por lo que entenderá que cualquier acción del Estado estará legitimada si
cuenta con respaldo popular. Este carácter roussoniano (que es posible rastrear
en diversos sectores de nuestros partidos políticos hasta nuestros días)
explicará –junto a las otras influencias reseñadas– esa vocación estatista
contraria al desarrollo de la actividad privada, incluso reñida en ocasiones con el
derecho de propiedad, típicamente batllista.69
Hay un último aspecto que vale la pena mencionar sobre el batllismo, que es lo
que –pese a lo que suelen afirmar los propios batllistas– se acerca su
protectoras para industrias que no pueden todavía sostener la competencia con extranjeros."
ideología al socialismo. Ya mencionamos que en ocasiones llegaron a
cuestionar la propiedad privada, pero las coincidencias no terminan allí. Es claro
que lo que se tenía en mente en el fondo de muchas de las medidas
efectivamente adoptadas es la idea de que los trabajadores son explotados por
los capitalistas. A modo de ejemplo, véase la siguiente frase de Batlle, que es
difícil no asociar a la teoría del valor marxista: "El empresario percibe como
ganancia lo que importa su trabajo de tal y lo que importa la parte de trabajo
de sus obreros. Y una situación así se consolido hasta el punto de que
pasando después el importe de ese trabajo a otras manos, por efecto de la
competencia, los mismo empresarios de espíritu justo se vieron imposibilitados
de modificarla."70
José Batlle y Ordóñez gobernó nuestro país en dos períodos, 1903 – 1907 y
1911 – 1915, pero bien puede decirse que el período comprendido entre 1903 y
1916 constituye el "primer impulso batllista". Este período queda delimitado por
la primera asunción de Batlle y el "alto de Viera" luego de la elección para elegir
la Asamblea Nacional Constituyente de 1916, en que se da la primer derrota
electoral del batllismo. Además de que el Estado, en tanto que agente
representativo de la sociedad en su conjunto, debía ubicarse por encima de las
disputas entre las distintas clases, el "reformismo" en el plano económico estuvo
guiado por dos ideas centrales: impedir que el oro saliera del país, ya fuera
porque las empresas fueran extranjeras o porque se importara lo que se podía
hacer dentro del país, y avanzar en el proceso de estatización de las grandes
empresas (sobre todo si eran inglesas). La fragilidad del pensamiento
económico de Batlle es llamativa. La preocupación por la cantidad de oro en la
economía era un prejuicio mercantilista derrotado por David Hume en el siglo
XVIII, que no tenía ningún fundamento en este período de plena vigencia del
patrón oro. La confusión entre renta y beneficios (producto de la mala
interpretación de las ideas de George) también es clave, ya que va a ser uno de
los pilares que justifiquen las estatizaciones. Para Batlle y sus seguidores, las
empresas (en especial las grandes) obtenían unos beneficios exagerados que
podían ser apropiados por el Estado en beneficio de la sociedad en su conjunto
(en especial los monopolios). Además el Estado podía intervenir para reducir
esos beneficios y aumentar los salarios de los trabajadores.71 Todo lo que
demuestra una terrible incomprensión del funcionamiento del sistema de
mercado, el rol de los beneficios, la innovación, etc. En síntesis, la acción
económica del "reformismo", consecuente con su visión del Estado, no sólo va a
ir minando las bases del crecimiento económico, también va a incorporar en
forma perenne a la identidad nacional prejuicios económicos de fatales
consecuencias.
Algunos de los cambios que vivirá el país en esta etapa son decisivos para su
posterior evolución, por lo que a vuelo de pájaro, trataremos de mencionar los
principales y sus implicaciones. En consecuencia con la ideología dominante "se
impulso una completa reubicación del Estado en el proceso económico y social,
impulsando un intervensionismo cuya expresión concreta fue la decidida política
de nacionalizaciones y estatizaciones"72 con relación a las empresas públicas
las siguientes fueron las principales reformas. En 1905 se comienza la
construcción de rutas paralelas a los ferrocarriles para competir con las
compañías inglesas. Ese mismo año se amplía la Usina de Luz Eléctrica, en
vista de "la futura implementación de su monopolio en manos del Estado"73 lo
que se logrará en 1912. En 1907 el Estado compra la red telegráfica de la
Compañía Platino Brasileña. Se estatiza en forma definitiva el Banco República
en 1911, pues, aunque siempre había sido 100 % público, su carta orgánica
permitía la participación de capitales privados. También en 1911 se establece el
monopolio de los seguros para el Banco de Seguros del Estado. En 1912 el
Banco Hipotecario, propiedad de accionistas privados, es comprado por el
Estado. Mediante la creación de tres institutos en la misma fecha, se siguieron
ampliando las áreas de actividad estatal: el Instituto de Geología y
Perforaciones, el Instituto de Química Industrial (antecedente directo de
ANCAP) y el Instituto de Pesca. La Administración de Ferrocarriles del Estado
fue fundada en 1915, aunque la mayoría del sistema ferroviario siguió
perteneciendo a compañías inglesas por algunas décadas más. En 1916 se
crea la Administración General del Puerto de Montevideo que "tendía a su cargo
todos los servicios de embarque, desembarque, remoción de mercaderías,
lanchajes, remolques, salvamento y construcción de obras para el
funcionamiento de los servicios. El Poder Ejecutivo quedaba habilitado para
decretar el monopolio de todos o cada uno de ellos, lo que fue llevado a cabo."74
Con la enumeración precedente intentamos dar una idea del impresionante
avance del Estado de comienzos de siglo. También existieron importantes
iniciativas en lo referente a las leyes sociales, como la ley de indemnización por
despido de 1914 y la ley de 8 horas de 1915, con las que el batllismo se
"anticipaba" a los reclamos populares.

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